viernes, 15 de abril de 2011
La pérdida de la vergüenza
lunes, 11 de abril de 2011
Contaminación Urbana
domingo, 10 de abril de 2011
La iglesia en Antioquía: Un modelo
miércoles, 6 de abril de 2011
Usa para estudio la mejor versión de la Biblia
Lucas 1:1-4
“1 Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra,3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo,4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido”.
Lucas es un médico historiador, veraz y humilde, una persona responsable y capacitada para informar con exactitud todo lo que escuchó de los apóstoles y vio con sus ojos, de modo que lo que Teófilo leyó, y las correcciones que pudo haber hecho a su fe, y el incremento que alcanzó su preparación cristiana, fueron con cosas estrictamente correctas en relación con la vida de nuestro Señor Jesucristo.
Cree en los apóstoles y en lo que ellos dieron origen, la Iglesia Universal, y la importancia que el asentimiento o negación de ella a una doctrina, tiene, y aquí Lucas después de haber investigado desde dentro de la iglesia las formas de la doctrina en todo lo que se enseña dijo que lo que él estaba escribiendo pertenecía a las cosas que la iglesia tenía como “ciertísimas” (v. 1), ya que habla de "nosotros" y eso quiere decir la hermandad cristiana e incluye a los que como él están relacionados con los testigos oculares de quien fue Jesús de Nazaret, lo que hizo, lo que dijo, su muerte y resurrección, es decir que fueron "ministros de la Palabra" (v. 2).
La palabra que escogió, que es la que la iglesia usaba, se traduce “historia”, también pudiera decirse “declaración o narrativa”, y la que se ha traducido “ciertísimas” significa "completamente seguras" "enteramente hechas"; lo que quiere decir que la iglesia no usó en su catequesis ningún documento, o sea otro Nuevo Testamento, que no estuviera completamente segura que los hechos narrados eran ciertos y que realmente habían ocurrido, y el Espíritu Santo la guió en ello. Sus copias eran tomadas de los autógrafos y cualquiera otra que apareciera que no coincidiera en poco en mucho con ellos, o que los contradijera, no se usaban, y permanecían inútiles por alguna parte hasta que fueran apareciendo casi intactas en los siglos posteriores, demostrando la falta de uso que la iglesia no los quería. La utilización de las copias es uno de los criterios que se ha seguido para determinar la autenticidad de los documentos cristianos, la difusión y uso en distintas partes del mundo. El Nuevo Testamento fue aprobado por la iglesia apostólica, y es el libro que ahora sirve para modelar todas las congregaciones cristianas, que están dispuestas a usar solamente aquellas versiones más apegadas al original.
Lucas le dice a Teófilo que use sólo los autógrafos para formar sus creencias y practicarlas. Si le dedica este documento a una sola persona, digamos funcionario, noble, senador, y después otro, Hechos de los Apóstoles, sin mencionar a nadie, subraya la importancia que este personaje tuviera a su disposición una historia correcta y la bendición que podría ser para el mundo que llegase la ortodoxia cristiana a formar la personalidad de este hombre eminente. Lucas tiene un doctorado en medicina y Teófilo por el título que se coloca delante de su nombre, excelentísimo, o "muy señor mío" pudo haberse tratado de un senador, ocupante de alguna posición importante en el gobierno, parte de la nobleza, o un hombre culto y adinerado con una gran influencia en sus esferas. De forma similar a Festo (Hch. 24:3; 26:25). Y fue una bendición dada y dirigida por Dios por cuanto ambos documentos, este y el libro Hechos, sobrevivieron y para que así ocurriera, no que los hubiera guardado bajo llave sino que estuvo a disposición de los obispos y pastores de la iglesia que hicieron copias y se distribuyeron en distintas congregaciones en diferentes partes del mundo, y eso fue lo que hizo perdurable hasta el día de hoy estas dos narrativas.
Muchos intentaron escribir la completa historia de Cristo y fracasaron, lo que produjeron fue lo que se conoce como evangelios apócrifos. Tan sólo cuatro de esas historias fueron recibidas como confiables y las demás ignoradas, puestas a un lado o prohibida su lectura, por desacertadas y dañinas, tales como los evangelios a los Nazarenos, Egipcios, Hebreos, o de Nicodemo y Tomás, Matías y Los Doce Apóstoles, y mucho menos los evangelios heréticos escritos por Cerinto y Basilio.
Todos esos escritos fueron rechazados porque la iglesia apostólica y sus descendientes se propusieron no dejarse instruir, exhortar y corregir con ninguna otra cosa que no fuera con los autógrafos, es decir los escritos de los apóstoles, o con copias exactas de dichos documentos, y dicho en una palabra actual, era escrupulosa en seleccionar la mejor versión del Nuevo Testamento, la que estuviera más cerca de los autógrafos apostólicos.
viernes, 1 de abril de 2011
Lo que es de Dios, para Dios, y lo que es de Elisabet, para ella
Lucas 1:5-13
5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. 6 Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. 7 Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada.8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, 9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
Zacarías era el padre adecuado escogido por Dios de entre la octava clase de las veinticuatro divisiones que había hecho el rey David para el sacerdocio. Su esposa Elisabet, lo mismo, tenía sangre sacerdotal; y ambos tuvieron el privilegio de tener un gran hijo, Juan el Bautista, y este la bendición de tales padres. Esta historia se cuenta por causa del hijo y sobre todo por causa del ministerio al cual sería llamado en relación con Jesucristo (v. 5).
Aunque Juan el Bautista, habría de exceder en fama e importancia a sus dos ancianos padres, ellos merecen que se les distinga al menos por una cosa sencilla, su matrimonio. De modo muy suave y con sólo una pincelada, el Espíritu Santo menciona que él era un sacerdote y ella una de las hijas de Aarón, o sea dos personas verdaderamente santas y consagradas al servicio de Dios, un matrimonio planeado por Dios con la sabiduría que les dio a ambos para formar una pareja ideal, con el mismo espíritu de amor y servicio al Señor, y capaces de criar a aquel hombre que habría de convertirse en el último y tal vez más importante profeta de Israel.
Zacarías le dice al ángel que él y su mujer ya son viejos (v. 18); esto dentro del mundo judío equivalía a tener sesenta años o más. Generalmente las parejas se casaban jóvenes, así que este matrimonio no tenía una unión frágil, comprobación es que tenían más de cuarenta años casados, sin que ninguno de los dos se le ocurriera vivir sin el otro. La fortaleza de tan larga unión tiene que ver con la formación religiosa de ambos, porque ambos eran "irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor" (v. 6). Ella se comportaba como era digna de una hija de Aarón y él como debía hacerlo un sacerdote.
Esa es la razón por la cual esta pareja ministerial había servido a Dios tantos años sin presentar ninguna clase de problema doméstico, y sin tener que acudir a algún profesional para que les ayudara a tratarse mutuamente como es debido porque estaban pensando en carta de divorcio. La mayor parte de los mandamientos a que se refiere aquí tienen que ver con relación a Dios, y como eso era excelente, no tenían ninguna clase de problema entre los dos, él no desatendía el hogar por estar quemando incienso, sacrificando animales y esparciendo sangre; Elisabet no se sentía abandonada por la dedicación vocacional de su marido, y él era sabio como para darle a cada cosa su lugar, lo que es de Dios para Dios y lo que es de Elisabet para ella. Este era un matrimonio pastoral irreprensible, sin mancha, cuyo ejemplo podía ser imitado por todos los que conocieran, sobre todo los sacerdotes más jóvenes y sus esposas recién casadas.
1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...
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1Reyes 16.34 “ Hiel de Betel edificó a Jericó a precio de la vida de su hijo ”. _____________________________________ De las cosas ...
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Salmo 6. “Neginot”; instrumento de cuerdas parecido al arpa. “Seminit” un instrumento de 8 cuerdas, parecido al arpa. Barnes piensa...
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