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lunes, 29 de abril de 2019

Los niños, los malos ejemplos, y la palabra de Dios


1 SAMUEL 3: 2-14
“Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada. Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas”. 

ESTO ES PARA REFLEXIONAR CON CUIDADO Y CON AMOR. Nota que Dios llama a un niño como a un adulto y no de otra manera. No usa otra voz que no sea la que utiliza cuando le habla a un adulto. Como cuando Dios habla a un niño con un sermón o una clase para adultos. ¿Quién dice que los niños no pueden entender un sermón, sino todo o algo? ¿Y en las clases bíblicas? Aunque no entiendan mucho sí la impresión del sermón. Los niños, aunque reciban su clase bíblica graduada de acuerdo a la edad, con los recursos didácticos propios, deben con frecuencia oír el mismo mensaje que oyen los adultos, sea en el culto o de parte del maestro. Dios puede llamar a un niño al ministerio sin embargo no debe oficiar hasta que sea adulto porque tiene mucho que aprender y madurar. Cuando un niño da señales de estar oyendo la voz de Dios, el adulto debe enseñarle cómo responder a Dios y cuidarlo como un niño especial y para el propósito que Dios lo llama de modo que “crezca en gracia y conocimientos”. Y además los niños deben leer, estudiar y aprender en la Palabra de Dios lo que les pasa a los ministros que no son fieles para que desde temprano se dispongan a no seguir el error de ese camino. Si conocen al ministro desleal y preguntan por él, con un poco que sepan es suficiente. El efecto negativo de la historia se anula cuando el tutor con compasión y dolor la analiza según la palabra de Dios. ¿Es eso un mensaje para un niño, saber el mal futuro de su maestro y padre? Su primera lección fue enterarse de lo que le pasa a los que son infieles, porque Dios quiso que mirara lejos y temiera. Siempre Samuel miró lejos, honró su ministerio y temió.

Pronto, oh Dios, envía expositores bíblicos a tus púlpitos


 1 SAMUAL 3: 1
“El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia”.

Escaseaba la palabra de Dios, pero gracias a Dios no llegó al punto de desaparecer. Allí estaba Samuel que con él ella volvería en abundancia. Uno sólo, con el Espíritu, inundó a Israel con ella. Las visiones eran exposiciones bíblicas de la Ley que Dios les daba por medio de algún siervo ungido. Las visiones no estaban desvinculadas de los cinco libros de Moisés y del de Josué. No había predicadores que expusieran contextualmente aquellas Escrituras. Como usted las mire, las visiones eran sermones centralizados en la Palabra de Dios mediante los cuales se exhortaba y corregía al pueblo.

Por eso fue que Samuel inauguró la primera escuela de profetas o el primer colegio para pastores de Israel (10: 10) donde el maestro, más que Samuel era el Espíritu de Dios con quien estudiaban la Ley.  Tampoco hoy faltan expositores bíblicos, pero escasean. Los auto nombrados profetas son muchos, pero poco conocen sobre la Palabra de Dios. Eso tiene que ver con la desobediencia a la palabra de Dios, con la independencia congregacional e individual y con que “cada uno hacía lo que bien le parecía” (17: 6), con la ausencia de un poderoso liderazgo apegado a la palabra de Dios porque  sirvió Israel a Jehová todo el tiempo de Josué,  y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel (Jos. 24: 31); es decir cuando murieron aquellos varones de fe, los genuinos testigos de la palabra de Dios, los hombres celosos por la ley, cuando ellos faltaron cada uno fue sustituyendo el liderazgo de ellos por el suyo propio y obedecía hasta donde quería, era fiel hasta un punto, la obediencia a Dios era un asunto de opinión personal y nadie tenía autoridad para corregir a nadie ni meterse en la vida de otro y “sin visión el pueblo se desenfrena” (Pro. 29:18), o sin oráculo, sin revelación, sin sueños, sin profecía. El pueblo se dispersa y perece. Se desenfrena y traspasa en cuanto a las doctrinas “los linderos antiguos” (Por.22:28), y en cuanto a la conducta, se torna inmoral o disoluto. ¡Pronto oh Dios, envía expositores bíblicos a tus púlpitos! Que nos enseñen Biblia, que no tomen “un texto como pretexto” para decir lo que ellos quieren, que usen exégesis bíblica cuando preparen sus sermones y nos digan lo que tu Espíritu Santo quiere que oigamos, porque tu Espíritu conoce más que nadie lo que tu iglesia necesita.

domingo, 14 de abril de 2019

Los que nunca han abierto una Biblia para leerla


MATEO 5:13-16
"Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos”.

“Vosotros sois la sal de la tierra". Los versículos son cortos pero las figuras, tan sugestivas, que merecerían más espacio. Quiere decirles, “preserven la sal de vuestro testimonio, por nada del mundo pierdan el sabor que le es he dado, no es hora de rebajar vuestro estándar de vida espiritual, si sois un poco menos de lo que yo quiero no serviréis para nada y vuestra suerte será menos digna: ser “echados y hollados por los hombres” (v.13).
Además de que Mateo insiste en la práctica de las enseñanzas de Jesús dentro de la comunidad de judíos convertidos al cristianismo, la práctica espiritual de la ley de Moisés, el Señor pudo haber dicho esto para prevenir la adaptación de la iglesia al contexto social producto de la opresión en que ella viviera. La iglesia está llamada a hacer ver al mundo que hay distinción entre un creyente y un incrédulo. La iglesia debe vivir como una perenne condena a los pecados del mundo, constante crítica de la sociedad. Cuando la iglesia es penetrada por la sociedad se descalifica. Del mismo modo “sois la luz del mundo” quiere decir, “no se escondan, no oculten que son mis discípulos, continúen acumulando vida y buenas obras ante los ojos de vuestros detractores y quizás ellos terminarán glorificando a Dios” (vv.14-16).

Jesús quiere que la iglesia viva dignamente su momento histórico; que acoja con buen espíritu su suerte y no de señal alguna de cejar ante las situaciones. Jesús dedicó muchas palabras para que la iglesia levantara su frente (Luc. 21:18), “erguíos y levantad vuestra cabeza”. La iglesia debe pararse bien alto, donde todos la puedan ver, con su frente erguida sin nada de qué avergonzarse. Jesús se refiere al testimonio, no hay que exhibirlo como los fariseos, pero sí que sea visible y tenga impacto público. ¿Habla de que el mundo glorificará a Dios por las obras de los cristianos?
La base de la esperanza para la conversión del mundo está en la vida de las iglesias antes que en sus esfuerzos evangelísticos o misioneros. El primer gran mandamiento no es ir por todo el mundo y predicar el evangelio, sino amar a Dios con todas las fuerzas y con toda el alma; el segundo mandamiento no es hacer discípulos sino amar al prójimo como uno mismo; si acaso en la posición tercera se halla la Gran Comisión; y estrictamente ella fue una orden, o más bien un impulso inicial, pero nunca desmembrado del comportamiento cristiano. El llamado “discipulado” con escasa ética cristiana y mucha emoción, puede alargar la iglesia varias millas y con una pulgada de profundidad, si no es formada con un estilo sistemático y expositivo de la Biblia. Oh Dios que tu iglesia sea santa (Sgo.1:27), que mi luz alumbre los oscuros caminos de los hombres, que puedan ver donde ponen sus pies con el resplandor de mi vida, que mi vida hable más alto que mis palabras, que sea una “carta de Cristo, leída por todos los hombres” que nunca han abierto una Biblia para leerla (2 Co. 3:2).


   Se murieron ellos, pero quedaron sus libros        
  JUECES 2:7
 “El pueblo sirvió a Jehová todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué y habían visto la gran obra que él había hecho”.

 La gente vieja y sabia se murió. Sólo quedaron sus libros, que algunos de ellos escribieron. En resumen. Faltaban hombres que estuvieran conectados con el pasado, que tuvieran conocimiento de Dios, hombres de fe. Actualizando, dejaron de recordar la historia teológica del cristianismo y Atanasio e Ireneo, o Agustín y Lutero o Calvino fueron completamente desconocidos, y ni qué decir de las grandes declaraciones de los Concilios. El pueblo pecó y peca porque le faltó, le falta conocimiento (Os.4:6). Fue un proceso de siglos, muchos años, y la luz de la Palabra se fue apagando entre ellos hasta que llegó a una generación que era completamente secular y de filosofía y religión paganas (v.11).
Hoy día se enseña poco la Biblia porque no se usa la predicación expositiva sino la temática o de asuntos adaptada a las necesidades de las congregaciones; las iglesias crecen con un mínimo de conocimiento Escritural. Los métodos de evangelización y las modificaciones en la adoración pública han sustituido al meollo y la grosura exegética. Los hermanos no están conectados con los grandes nombres del pasado, no saben quiénes fueron ni conocen sus doctrinas, porque sus ministros no las leen o no las mencionan. Hasta se toman acuerdos para condenar como heréticas doctrinas enseñadas a la Iglesia por Atanasio, Agustín de Hipona, Martin Lutero, Felipe Melanchthon, Jorge Whitefield, Jonathan Edwards y Charles Spurgeon. Proponte este año leer buenos libros cristianos. Sobre todo, la Biblia, y despacio, sin echar al galope sobre una montaña de capítulos diarios antes que expire el año. Si no tienes libros, escríbeme, yo tengo notas y exposiciones de toda la Biblia.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...