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miércoles, 15 de julio de 2015

Podemos perder el honor pero no el perdón

Isaías  63: 18, 19
"Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre".

Otra buena traducción dice “como aquellos en quienes nunca gobernaste”; “como  nunca hubiéramos pertenecido a tu reino y como si ignoráramos tu ley, como si nunca hubiéramos sido escritos en los cielos”. El profeta dice: “Nos has castigado como a los impíos, ya no somos tu especial tesoro, no tenemos templo, se ha roto nuestra historia, nos quedamos sin ti, sin Nombre, sin nosotros mismos. Hemos vuelto a ser ignorantes, somos paganos y las tinieblas religiosas que han cubierto a otros pueblos nos cubren a nosotros. Oh Señor no, como ellos no, vuélvenos aquí y retorna tu pueblo a tu gracia y misericordia. No queremos practicar lo que otros pueblos tienen por costumbre, no volvamos a ser lo que un día fuimos, acuérdate de tu propósito y que somos  elegidos por tu amor; recuerda a Abram, Isaac, Jacob, a nuestro Señor Jesucristo y que conforme a tu propósito hemos sido llamados.
“Levanta de nuevo nuestros rostros y que el pecado nunca más se enseñoree de nosotros y los que nos vieron humillados oigan como nos has vuelto a honrar y que nuestro actual estado ya es más glorioso que el primero. Que les de envidia nuestra recuperación y sufran con que la herida no fue mortal porque nos hemos sanado. Estuvimos desquiciados como ellos, pero ahora volvimos en sí y a la cordura, por sus hechizos nos volvimos como cerdos y nos pesa; nos dimos cuenta que  lo único que quisieron fue que se les aliviara la culpa con nuestro mal comportamiento, y justificarse de  las traiciones que contra ti habían cometido volviéndonos traidores”.

La Palabra de Dios enseña lo que significa perder las bendiciones y trato preferencial que reciben los amados por Dios cuando son desobedientes y comienzan a golpear a los demás y a comer y beber con los borrachos. Y por sus locuras Dios los castiga con el mundo para que no sean condenados con el mundo. Cuide su salvación con temor y temblor pero no tema perderla como si siendo elegido por Dios desde la eternidad pueda alguna insensatez quitarle su elección. Honor sí pero no el perdón. No es cierto que a los que predestinó no los justificó y a los que justificó no los glorificó. Es imposible que a los que son vestidos con los delantales de la justicia de Cristo se les despoje de su ropa y se les deje cubiertos sólo con las hojas de higueras de la propia. Como ellos, nunca. 

Una ficción onírica y entonces me desperté

Isaías 59:21
“Este es mi pacto con ellos: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia--dice el SEÑOR-- desde ahora y para siempre”.

Pensé: ¿Esto es lo que hubieran querido de Dios los cautivos en Babilonia? Pudiera ser que no. No religión sino mejora política, que se terminara el exilio y fueran otra vez económicamente prósperos. Un país nuevo. Y Dios dijo eso sí pero después. Las estructuras cambian si los hombres cambian. Y los hombres cambian si Dios los cambia. El origen de toda genuina transformación social es el Espíritu Santo y el evangelio. No la superchería religiosa ni quimeras obreras sino la pura Biblia.
No les ayudó primero a salir de la crisis económica ni les arregló el gobierno. A la economía y a los políticos les llegaría su turno. El Señor dijo: “Voy a convertirlos a mí y después me encargo de lo otro”. Y fue así. Y se derramó su Espíritu sobre toda carne y las costas oyeron hablar de los montes, Olivos y la Calavera.
Se empezaron a montar seguros en el Metro  “desde la puerta de Efraín hasta la puerta Vieja y a la puerta del Pescado,  y la torre de Hananeel,  y la torre de Hamea,  hasta la puerta de las Ovejas”;  y bajarse “en la puerta de la Cárcel” sin que alguien les asalte con un cuchillo y les quite lo que es suyo (Neh. 12:39). Los cortos viajes en bus o en avión desde Jerusalén a Gaza o Ascalón eran seguros y los fanáticos religiosos que andaban hacia Damasco fueron interceptados por una gran voz de fuego celestial y quemaron allí mismo las órdenes de arrestos diciendo “¿Señor qué quieres que hagamos?”, y explotaron sus granadas donde no había nadie.
Los de la casa de César ya no temían amenazas de sus amos y sonreían contentos porque los cocineros cocían los alimentos con buenos humores y cantando himnos, y a la alcoba presidencial no llegaban las meretrices. Y los policías del palacio no aceptaban sobornos. Mezcló un Nazareno con su evangelio la medicina social y la dio a beber a todos e hizo sociedades nuevas. Y los ricos lograban entrar, como pidió, pasando por el ojo de una aguja.
Los pastores regían con mano de hierro la moral de las iglesias y las vidas de ellos refulgían como pepitas de oro. Los carniceros en Corinto estaban encantados con que la gente pidiera la mercancía y regateara los precios en diversos géneros de lenguas, y los entendían bien. Y les hacían descuentos porque bebían de un mismo Espíritu y de una Roca que los seguía (1Co. 12:13). Y se abrazaban las razas debajo de un mismo techo.
El Espíritu había tomado las riendas del Israel  de Dios y del Imperio, y sin la ayuda de dioses ni mitos políticos, la Palabra de Dios corría por las calles y la gente la glorificaba, cambiándoles por otros nuevos, los nombres a las calles: Derecha, Calzada en la Soledad y Vía Dolorosa, y a quitar de sus coloniales paredes las caras santas y sustituirlas por textos de la Biblia, de catedráticos y héroes de la fe. Fue una ficción onírica. Entonces me desperté.  Esto es una ficción literaria.

lunes, 13 de julio de 2015

Tramos difíciles

Isaías 46: 6-10
“Sacan oro de la bolsa y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello, se postran y adoran”. 

Dios les reta la experiencia religiosa. Además de hablarles de la inutilidad de los ídolos en cuanto a la invocación, les dice que lo pongan a prueba con oración. Les dice: “Ellos no responden oraciones, yo sí, oren a ”. Si Dios no fuera una palpable realidad por medio de la oración no se diría eso porque la experiencia lo desmentiría y todos los discursos proféticos a su favor serían convertidos en nada. Dos cosas les servirán de estímulo para orar, la historia (v.9), las cosas pasadas, y su propósito (v.10), o sea, su plan. Las invocaciones están concebidas dentro del plan del Señor y se usan para fortalecer la fe, mantener la comunión con nosotros, son un medio de corregirnos y conseguir fidelidad. Dios sí tiene un plan para nuestra vida que nos va dando a conocer poco a poco y la oración es el medio para poder cumplirlo, en los tramos difíciles. 

jueves, 9 de julio de 2015

No cambies salud por dinero

Isaías 38.9-15
“Escritura de Ezequías rey de Judá,  de cuando enfermó y sanó de su enfermedad: Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol;  privado soy del resto de mis años. Andaré humildemente todos mis años,  a causa de aquella amargura de mi alma”.

Dos cosas aprendió el rey: sosiego y no olvidar su experiencia. Hay diversas traducciones que recogen el significado del modo de vida de Ezequías después de su enfermedad. Unos traducen no humildemente como si antes fuera ostentoso y arrogante, sino que vivió suavemente o tranquilamente, indicando que cambió el paso, dejó la precipitación, el corre- corre; decidió deponer responsabilidades y en vez de vivir siempre ocupado, vivió tranquilo, no queriendo ir de un extremo de la vida a otro siendo exitoso y productivo sino simplemente viviendo, reposado en Dios y  disfrutando sus días. Comenzó a mirar el mundo  y lo más amplio que pudo: el sol, las flores, los colores, los ojos de los pájaros y sus plumas, sus cánticos y aspirar el perfume de la bella naturaleza. Cosas en las cuales antes no reparaba. Ezequías se despojó de afanes y vivió en reposo contando su tiempo como días de gracia, dados por Dios, con gratitud y alabanza, como si fueran los últimos, y los eran.  

Aprende la lección del sosiego, alma mía, de todas maneras has de llegar hasta donde has de llegar. Cada día que tienes es precioso, cada noche es tuya, te la da Dios. “Bástale a cada día su afán” es un saludable y sabio consejo. Si no haces eso te enfermarás con ansiedad y cuando tu cuerpo se debilite por la edad tendrás la señal en tus temblorosas manos y en tus noches de insomnio. Haz el trabajo que puedas no más del que puedas. Rompe ese viejo patrón de consunción de salud. Haz menos de lo que puedes hacer. Corta, si puedes, tus horas de trabajo, si puedes vivir con menos dinero. No cambies salud por dinero. Trabaja sosegadamente, en completa paz como pidió el profeta (Isa. 26: 3). Cambia tu paso por la vida. No esperes sobrevivir a un cáncer o al infarto del miocardio para hacerlo. 

Las cosas que se pueden sacar de este mundo

Isaías 38:1
“En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años”.

Cuando uno sabe la enfermedad que tiene y que es llamada por los médicos como “terminal”, debe hacer su testamento, eso quiere decir poner en orden sus propiedades y hacer el reparto de ellas conforme convenga o se estime. Él es el propietario de todo, si no tiene hijos, pues tiene otros parientes o se las puede ceder al gobierno para beneficio suyo o que  la distribuya entre los pobres, como dones o en subasta y venta. Antes y ahora es el momento de reflexionar sobre la realidad de lo que es la vida y la muerte. Tan segura es una como la otra. Ya se ignore o no, llega el momento en que hay que toparse con ella y “gustarla”. De igual manera que la mejor forma de leer la Biblia es comenzando con la resurrección de Jesús, así la vida humana la mejor manera de vivirla es comenzando desde la última realidad, morirse, comenzando por el final y según se saquen esas conclusiones, ajustarlo todo a los valores e importancias que las demás cosas tengan enfrente a ella.
Esas son las cosas por las que Ezequías tanto como nosotros nos afanamos y consagramos los 365 días del año, para lograr lo que se ha llamado el llamado “sueño americano”, pagar una casa y vivir retirado sin preocupaciones financieras. Y que hay que dejar del lado de acá de la eternidad. ¿No hay cosas mejores que casarse, darse en casamiento, divorciarse, celebrar aniversarios y cumpleaños, salir de vacaciones, engendrar hijos, trabajar, ahorrar y tener bienes de este mundo? Hay cosas mejores, las que uno puede sacar de este mundo, las espirituales, las únicas que se puede llevar el alma y trasladarlas al otro mundo: La fe, el amor a Dios, al prójimo, el servicio a los santos, el perdón de los pecados y un certificado de justificación por medio de la fe en Jesucristo y otro de nuevo nacimiento por medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios.

domingo, 5 de julio de 2015

Seis en diez votarían por un ateo como presidente de Estados Unidos



JUEZA KIM DAVIES, Rowan County, Ky, fue enviada a prisión por desobedecer una orden del la corte suprema de casar parejas del mismo sexo, y eso lo hizo por convicciones religiosas. 

“Un récord de 58% de los americanos votarían como presidente a un ateo dentro de su partido si es nombrado un no creyente para que ocupe la Casa Blanca, así lo revela una reciente encuesta. La agencia Gallup ha dicho: desde ahora hasta el 2016 en las convenciones políticas, se tendrán discusiones acerca de las cualidades que requiere un candidato presidencial, su educación, edad, religión, raza y otras cosas más. ¿En el caso de que tu partido nombrara a un ateo para que fuera presidente de los Estados Unidos, votarías por tal persona? Solamente 40% dijo que no votaría por un ateo contra un 58% que dijo que sí lo haría. El resto no estaba seguro. La agencia Gallup en 1958 hizo la misma pregunta y solamente 18% respondieron que votarían por un ateo, y 75% afirmó que no lo haría. Recientemente en el 2007, un 53% dijo que no votaría por un ateo y un 45% afirmó que sí lo haría. En una encuesta todavía mucho más reciente en junio del año 2012 una mayoría de 54% dijo que votaría por un presidente aunque fuera ateo y 43% dijo que no lo haría. Son los americanos más jóvenes los que más probablemente votarían por un presidente que no fuera creyente. 75% de los jóvenes comprendidos en las edades de 18 a 29 años votarían por un ateo mientras que sólo un 34% de aquellas personas que tienen 65 años o más lo harían. Son los jóvenes que pertenecen al partido demócrata los que más probablemente votarían por un presidente ateo. Un 64% de ellos dijo que lo haría comparado con un 45% de los republicanos. La agencia Gallup de noticias dijo que votarían por un presidente cualquiera que fuera el candidato y la religión que tuviera. Según encuesta el 93% votaría por un católico, 91% por un candidato judío, 81% por un candidato mormón, 73% por un cristiano evangélico y 60% por un musulmán. Tres cuartas partes de los que respondieron afirmaron que votarían por un candidato que fuera homosexual, y 92% votaría por una mujer o por un candidato negro. La observación que hizo Gallup es que los americanos se han ido volviendo más a la aceptación según ha transcurrido el tiempo” (tomado de Newsmax.com).


  Mientras más razonables sean los cristianos, menos ateos habrá

Probablemente lo que está ocurriendo en Estados Unidos, ya ocurre en Europa y podría pasar en Hispanoamérica. Hay dos cosas sumamente destacables en esos datos: que los jóvenes mayormente piensan de esa manera, en especial los que militan dentro del ala liberal política. Si hay alguna posibilidad de revertir esa tendencia tendría la iglesia que pensar en alcanzar la juventud con un evangelio que se aferre principalmente a la mente, que pueda ser discutido intelectualmente en todos los niveles educativos, empezando por la existencia de Dios y el sinsentido de la teoría de la evolución. En segundo lugar un estudio de la Biblia, no sólo devocional y pragmático sino exegético, y que apele a la transformación de la mente (Ro.12:2). Una predicación y clases bíblicas bien estudiadas, que desafíen la sociedad gnóstica e incrédula; predicar a Cristo como un reto, como un desafío, y que si se mantienen las reuniones fraternales y alegres sean secundarias a la seriedad de lo que significa una vida cristiana bíblica. El énfasis evangelístico, o más bien proselitista actual que sólo piensa en tener mucha gente en la iglesia, hacer la iglesia grande, debe ser secundario a lo antes dicho. Y mejor aún sustituida la cantidad por la calidad hasta que aparezca el brillo y la pureza y se tenga el valor para conformarse con oro líquido, y para decirles a los discípulos como Jesús: ¿queréis iros vosotros también? (Jn.6:67); pues ahí tienen el camino, ser mi discípulo es un honor y un alto privilegio y no se le pide permiso a la sociedad para creer ni se complacen los gustos porque la iglesia no es el mundo ni puede parecerse a él. Un puñado de apóstoles sin educación cultural apenas, pescadores, y como oficios en otros menesteres no académicos, con un poder sobrenatural en sus vidas no consolidado con gritos y aspavientos, ni alardes fanáticos de una lengua vacía sino con convicción de lo que se ha visto y se piensa, con un cerebro repleto de ideas y convicciones que con bridas en las bocas de las emociones las conducen a un testimonio irrebatible. Tal vez con esa limpia las encuestas arrojarían la existencia de pocos cristianos, pero sería nada más que por un tiempo, porque al de cursar ellos tendrán a los sociedad de rodillas y no ellos de rodillas haciéndole guiños de complicidad, ¡ridículos!, a la sociedad. Vive y enseña una fe racional (Ro.12:1, un culto racional que es lo que refleja mejor que un cristal en la tierra, la semejanza de nuestro Dios invisible.

viernes, 3 de julio de 2015

Contra quiénes claman los ángeles, Dios y la Biblia

Génesis 18.20-22; 19.13

“Y el Señor dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave”. 

La versión Reina-Valera dice “el clamor contra Sodoma” en vez de “el clamor de Sodoma”.  No se identifica la persona que clama contra esas ciudades (NET); Calvino parece decir que es el pecado mismo el que clama contra ellos y me creo que tiene razón. Un ejemplo es la sangre de Abel, o sea su asesinato, el pecado de homicidio, clama ante Dios (Ge.4:10). Dios oye de modo audible el pecado. Sin embargo pudiera, supondría a otros que oraban. Quizás Lot (2Pe.2:7,8). Pudiera incluir sus santos ángeles  que no anhelan mirar esas cosas (1Pe. 1:12); segundo, la naturaleza que desea vomitarlos (Lev. 18:26-28), y la creación que gime por causa del pecado de ellos (Ro. 8:22) y desea su redención. Sobre todo la justicia de Dios, clama dentro de su corazón que destruya a esos impíos; y si no fuera porque la misericordia detiene su mano ya lo hubiera hecho. Falta una sola cosa para que el juicio de Dios se ejecute: que el pecado alcance su clímax, “veré si han consumado su obra”, si se han corrompido desde de los adultos hasta los jóvenes y los niños (19:4); y si “ha llegado a su colmo la maldad” (15:16). Ahora la Corte Suprema ha dicho que el matrimonio entre parejas del mismo sexo puede ser efectuado, como derecho Constitucional, en cualquiera de los restantes estados de la unión norteamericana. Muy bien si la iglesia se une a la naturaleza y a los ángeles que  claman, a favor de Dios y de la Biblia, contra la sodomía, no por gusto personal, sin desprecio, sino por lo que está claramente enseñado en el libro de Dios. "Con misericordia y con verdad se corrige el pecado y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal" (Pro. 16:6).
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  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...