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jueves, 12 de enero de 2012

El cananeo no quiere irse ni morir


“Y el cananeo persistió en habitar en aquella tierra” (Jos.17:12).

Dios había escogido a Josué para que llevase a cabo la conquista de Canaán, pero aquello no era un paseo. Muchas veces oímos en el primer capítulo como él le estimula diciendo, “esfuérzate y se valiente, no temas ni desmayes”. El cananeo no iba a rendirse fácilmente, no se dejaría abatir en un dos por tres, no le cedería el lugar amistosamente diciéndole, ¡bienvenido, aquí están nuestras casas, nuestras viñas y nuestros cuellos que son vuestros! Eso nunca pasó. Cerraron filas contra Josué, se unieron en alianzas, lo atacaron, se opusieron. Israel tuvo que arrebatarles la posición que tenían porque no entraron en negociaciones. “Persistieron en habitar en aquella tierra”.

¿Cómo es que habrá algún misionero por Jesús que imagine que aún las doctrinas de la gracia soberana se instalan fácilmente en el entendimiento, que los frutos del Espíritu Santo brotan enseguida que la semilla del evangelio es plantada, que los corazones se rinden apenas oídas algunas amenazas de juicio e infierno? No. El pecado sigue embotando la mente de los hombres aún cuando los primeros rayos del evangelio pasan por ella, los oídos continúan tapados por la incredulidad y los mensajes celestiales no son creídos, los ojos enceguecidos por naturaleza continúan en obscuridad después que por algunas veces se les haya pasado el candelabro santo por enfrente, lo cojo ha seguido renqueando, el leproso no se ha sanado y sigue inmundo. 

El cananeo persiste en habitar aquella región, el hombre viejo continúa sin morir como si tuviera siete vidas, el diablo retorna con otros espíritus peores para tomar por asalto las vidas que habíamos limpiado de sus malsanos hábitos; y el que se sentaba “en su sano juicio” ha perdido la cabeza y se va con los muertos. Muchos cananeos siguen vivos y han opuesto una persistente resistencia a irse y lo más que se ha logrado es un sometimiento del mal pero no la fuga definitiva ni menos la muerte. Las viejas regiones tomadas por el pecado, amigo, son difíciles de desocupar de ahora para luego (Josué. 17:12; Jueces 1:35).

lunes, 9 de enero de 2012

Sollozos de la iglesia de Dios, Sara


Gálatas 4:21-31
21 Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?  22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. 23 Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. 24 Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 25 Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 26 Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.  27 Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. 28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. 29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.  30 Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. 31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre”.

El uso de una alegoría

Pablo enseña dos tipos de hijos de Abraham, uno nacido en esclavitud que fue una imprudente alternativa del segundo cuando la propia Sara, con precipitación quiso cumplir la promesa por ella misma y obtener un hijo por un medio fraudulento y pecaminoso. Esto, hermanos, nos hace pensar que es posible que en la iglesia haya creyentes que dan señales de ser carnales, siguen esclavos de la carne sin poder dominarla, no se santifican, quieren adorar a nuestro mismo Dios pero no pueden hacerlo “en espíritu y verdad” porque no fueron engendrados por el Espíritu (no comenzaron por el Espíritu (3: 3) sino de un ansia evangelística queriendo tener hijos, hacer miembros, tener bautismos, sin poderlos tener. Entonces como Sara, han decidido tomar en sus propias manos la formación de la prole y cumplir la promesa de Dios, por la mitad, pero sin derecho a la herencia y declaradamente espurio. Ismael nunca fue un hijo legítimo, cristianamente fue hijo de fornicación, con el visto bueno de todos en la casa, pero ilegal ante los ojos de Dios.

Estos hijos según la carne son hijos de la incredulidad mostrada por la impaciencia que ella tenía, porque la promesa de Dios se tardaba, las oraciones no eran respondidas y Dios parecía haberse olvidado de su promesa. El Señor ha prometido engendrar hijos por su Espíritu, bendecir la Palabra, responder las oraciones, pero hay que esperar. Esperar es lo mismo que tener fe. Dios tiene que cumplir su promesa. Nosotros no tenemos que cumplirla. No hay que ayudarlo. La impaciente Sara lo que hizo fue complicar el plan de Dios que tenía su tiempo, crear un problema que ocasionó lágrimas y todavía hoy existe. Hay dos iglesias hoy. Una verdadera y otra ilegítima, una creada por la promesa y otra por medios pecaminosos que no son del Espíritu sino de la ocurrencia y la invención humana, que traerá hostilidad con los nacidos del Espíritu. Dios no es demasiado lento. El obra cuando quiere. Esos métodos tendrán la aprobación de todos en la casa, se mirarán como una magnífica solución, pero andando el tiempo ninguno de esos hijos nacidos no según la fe sino según el pragmatismo de este siglo, heredará el reino de los cielos.

El otro hijo que vino, ya como un milagro, cuando los medios de reproducción no servían porque  los padres habían envejecido ¡esperando! La iglesia debe comprender eso, que un hijo de Dios es un milagro, que nace por la voluntad de Dios y no de la carne, que es un producto de la palabra de Dios y de la fe y nada más, y que es imprescindible que los medios no sean suficientes para engendrarlos. Si los medios se alteran, si son una opción que se plantea ante la esterilidad de la iglesia, los hijos que nacen son hijos de esos medios y no de la Palabra. Los hijos de la promesa son engendrados sobrenaturalmente: con espera y oración (velad y orad).

Tenemos que estar dispuestos a que Dios no cumpla su palabra, a que se nos pase el tiempo, a esperar en vano y a morir sin ver realizados nuestros sueños y más íntimos deseos. Esa es la actitud de fe que verá cumplida la promesa, y con esa actitud es con la que Dios cuenta para que la iglesia prosiga perpetuándose. La otra actitud, la humana y carnal, llenará pronto la tienda de Abram pero de hijos, nietos y bisnietos de una traición, que no obtendrán herencia, que no servirán para el propósito de salvar el mundo y a la larga se convertirán en bastardos hostiles a la Jerusalén celestial, suicidas y retrógrados; pero principalmente burlándose de los hijos legítimos (Ge. 21: 9), riéndose porque ellos se multiplican como arena y los otros no, siendo aplaudidos por los contemporáneos y el orgullo de los hombres de este siglo, y sollozos de la iglesia de Dios, Sara.

jueves, 5 de enero de 2012

Una iglesia bien plantada


 Colosenses  1:1-12  
 1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo 2a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre. 3Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros  4al oír de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis por todos los santos,  5a causa de la esperanza reservada para vosotros en los cielos, de la cual oísteis antes en la palabra de verdad, el evangelio, 6que ha llegado hasta vosotros; así como en todo el mundo está dando fruto constantemente y creciendo, así lo ha estado haciendo también en vosotros, desde el día que oísteis y comprendisteis la gracia de Dios en verdad; 7tal como lo aprendisteis de Epafras, nuestro amado consiervo, quien es fiel servidor de Cristo de parte nuestra, 8el cual también nos informó acerca de vuestro amor en el Espíritu. 9Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual,  10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios; 11fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo 12dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz.


Primero un breve comentario sobre la salutación del apóstol. Pablo tiene que llamarse apóstol (v. 1) por las razones que en las otras epístolas he indicado, que sus enemigos le negaban ese título, y además para dejar firme la autenticidad cristiana de sus enseñanzas, las cuales aquí aparecen respaldadas por Timoteo, todo lo cual está de acuerdo con la voluntad de Dios.
En cuanto a los colosenses los reconoce como santos y fieles, que  hace esta carta común, incluyendo el contenido parecido con la de los efesios porque en el resto de las otras sólo les llama santos (Efe. 1: 1). Algunos piensan que Efesios es una copia de Colosenses. Aunque este elogio puede tratarse de un amoroso eufemismo, dado que se dirige a la iglesia como un todo o a una meta y estimularlos a que sean fieles, lo cierto es que ese par de gracias es inseparable. Si usted es santo tiene que ser fiel y si es fiel debe ser santo. El saludo de gracia y paz ya es su costumbre y he dicho que resume los dos pueblos, el gentil (gracia) y el judío (paz) porque así saludaban los unos y los otros y ambos saludos describen la obra de la salvación por Cristo: su gracia y la paz con Dios. y en la congregación, ¿qué mejor deseo que vean la gracia de Dios entre ellos y sientan la paz del Señor?

En todas las epístolas uno encuentra al apóstol dando gracias a Dios por la iglesia (vv. 3, 12) o rogando por algún beneficio espiritual para ella, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual (v. 10). ¿Cuándo usted oye a alguien orar al Señor para que los hermanos sientan deseos de aprender y crezcan en conocimientos para hacer la voluntad de Dios? Es un hombre de oración.

La impresión que produce en mí ese saludo es de asombro por lo que dice el apóstol a esa iglesia que se halla en el borde, o dentro de la vorágine de la apostasía. ¿No cree que sea exageración llamarle “santos y fieles”, a un grupo que le está dando cabida en su credo a enseñanzas gnósticas? ¿Que conservan intacta por el evangelio la esperanza celestial y la conservan (aún), y que comparten esa fe con el mundo entero y la herencia de los santos en luz?, (v. 12). El secreto de eso es que Pablo no da por perdida la iglesia y tiene la santa intención de rescatarla, piensa que “aún” todo no está perdido, aunque en realidad piensa como un todo en lo que fueron y no lo que son,  porque Epafras  le ha hablado de ellos con mucho amor, admiración y dolor, y pudiera ser que él tuvo que marcharse debido a sus doctrinas paulinas. Eso nos enseña a  nunca perder la esperanza de la recuperación espiritual de una iglesia, si tuvo un genuino ministro como fundador que puso el fundamento sólido de Cristo en sus corazones y nació (o fue plantada para usar un término actual) como resultado de un conocimiento de la gracia de Dios y no de sensaciones, alabanzas y generosidad cristianas.

Hablemos un poco más sobre la plantación y desarrollo de esa iglesia. Si usted observa la palabra crecimiento no se usa sólo en relación con la expansión del evangelio sino también con respecto al aumento de conocimiento de Dios. Hay expansión, por supuesto, pero es la segunda forma de crecimiento. Primero el reino está “en vosotros” y después “entre vosotros”. Los dos tipos de crecimientos pueden ir juntos pero no uno sólo. En gracia interna y manifestación externa. Leamos sus palabras: de la cual oísteis antes en la palabra de verdad, el evangelio, que ha llegado hasta vosotros; y está dando fruto constantemente y creciendo (vv. 5, 6). Y más adelante dice, no hemos cesado de orar por vosotros y de rogar que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual (v.9). Conocimiento es la palabra clave en la fundación y perseverancia de la iglesia, para que no sea de corta vida y se muera en su infancia o se deshaga por las divisiones cuando “todo viento de doctrina” sople sobre ella, o sea acicateada por la persecución. La palabra longanimidad se puede traducir perseverancia. Y debido al creciendo en el conocimiento de Dios (v.9) la iglesia se fortalece con la potencia de su gloria (vv. 10, 11), la gloria de Dios por supuesto, y llega a alcanzar  toda perseverancia y paciencia, con gozo. La iglesia se planta y se desarrolla no sólo por expansión en crecimiento de miembros, sino porque los que oyen el evangelio van aprendiéndolo más y más con un buen programa de estudio bíblico.

Y siguiendo ese razonamiento aprendemos que aquellas iglesias (obras nuevas) que se pueden informar como bien plantadas son las que de un informe a otro no desaparecen sino que se  mantienen y desarrollan porque desde un principio se ha insistido en la abundancia del conocimiento de Dios, o de lo contrario durarán poco. Una curiosidad es que la palabra gozo está mal situada en la Versión Reina-Valera, se corresponde mejor con el versículo anterior. Esa es la clase de iglesia que el Señor tenía en su mente para llevar a cabo su programa de evangelizar el mundo, porque además de su ortodoxia doctrinal se halla preparada para respaldar ese evangelio para lo cual es necesario que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo. Si la vida de la iglesia no es buena no puede cumplir el programa de evangelizar el mundo, o darle cumplimiento a “La Gran Comisión”. ¿Por qué las iglesias dan mal testimonio? Porque les falta el conocimiento de Dios y el poder glorioso que viene a ella por ese medio, y sin eso no le es posible vivir conforme a los mandamientos de Dios, dignamente y como le agrada a él.

Ese conocimiento de Dios no debe definirse como intelectual sino como inteligencia espiritual (v. 9, que es una buena traducción) y se traduce en congregaciones espirituales. Y esa iglesia con inteligencia espiritual (versada en el conocimiento de Dios) irá prosperando y aprendiendo doctrina para vivir en su lugar y época.

El mensaje de plantación de iglesia es aquel que hace que los que oyen miren hacia arriba, que alcen sus ojos fuera de este mundo y piensen en la continuidad de la existencia después de la muerte, buscando honra e inmortalidad por el evangelio (Ro. 2: 7), con una fe muy particular relacionada con la esperanza  reservada para vosotros en los cielos (v. 5). Me temo que el énfasis de no pocos de los que plantan iglesias hoy está en las ventajas que tiene la piedad para esta vida presente y no para la venidera (1 Ti. 4: 8), en correspondencia con un pragmatismo incrédulo y dentro de una sociedad que todo lo que quiere es para aquí y ahora. Así surge dentro de las nuevas iglesias generaciones de creyentes centrados en el yo (en inglés: me centered).

Epafras le predicó sermones que tenían que ver con el otro mundo, con el más allá y no con el “aquí y ahora” de estos tiempos, sermones que eran primero para creerlos y después para vivirlos. Y en esa santa iglesia se mostraba el  amor que tenéis por todos los santos, (v. 4) que más abajo llama amor en el Espíritu (v. 8), que no es abstracto sino que se muestra con ósculos santos y generosas ayudas a los pobres porque así vivían en este mundo y esperaban algún día compartir juntos la herencia de los santos en luz (v. 12). Los deleites de la comunidad cristiana no era el fin de aquellas personas sino ir a Dios, que es luz, la luz de ellos y nuestra. Y para todo eso estaban seguros de haber sido capacitados en iglesias bien plantadas, fundadas con seriedad, donde se convertían en hijos de luz, nuevas criaturas que estaban en Cristo, capacitados espiritualmente para encontrarse todos en la eternidad y hallar morada en Dios.

martes, 3 de enero de 2012

Ojalá la ciencia fuera más religiosa


Proverbios 30:1
“Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal”.

"La profecía... ". Esto es más bien un buen sermón que una predicción porque nos enseña a aprender de las cosas más menudas de la tierra como la langosta, los conejos, las hormiga, y supongo que también, las moscas.
   
 24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios:   25 Las hormigas, pueblo no fuerte,   y en el verano preparan su comida; 26 los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; 27 Las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas;  28 la araña que atrapas con la mano, y está en palacios de rey.  

El propósito divino es que al mirarlas pongamos en nuestro corazón las gloriosas lecciones que contienen, a ojos vista; y aprendamos en laboratorios, cazas y paseos, no sólo cómo está hecho el mundo sino a quien lo hizo. ¿Qué aprovecharía a nuestra alma estudiar el voraz comportamiento de las sanguijuelas y sus descendientes  (v. 15), si no las comparamos con nuestros apetitos naturales, insaciables? He aquí ellas, que son copias fotostáticas de nuestros perversos instintos:

             La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡Dame!

Y por otro lado, son como párrafos bíblicos el fuego en la tierra, porque ardemos de envidia y nuestra lengua es un pequeño miembro que forma un gran incendio. Y nos horrorizamos si nos comparan a los depredadores, sacándoles como cuervos, los ojos a cierta gente para que se fijen en nosotros, con intenciones indignas.


El fuego que jamás dice: ¡Basta!;  Los cuervos de la cañada lo saquen, y lo devoren los hijos del águila.  25 Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida;  las plagas de las langostas, el ingenio de las hormigas, la sabiduría de los conejos, etc., 25 Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida;  26 los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; 27 Las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas.


Estudiamos el por qué  una mujer casada adultera sin embargo nosotros que decimos que no se debe adulterar adulteramos. Criticamos a los que cambian su honor por un plato de comida e insisten después de la servilleta y cepillarse los dientes, que han  aprovechado el momento y no han hecho maldad.


20 El proceder de la mujer adúltera es así: Come, y limpia su boca  y dice: No he hecho maldad.


¿De qué me sirve oír profecías, ser un doctor, teólogo y escritor de todo eso si no extraigo para mi conducta nada, si eso no me enseña a regularme, si no hallo en esos animalillos e insectos un propósito sabio, y si soy ciego y sordo, y además mudo, a los mensajes de Dios? Se puede ser un experto en eso de los caminos y cuevas de las hormigas, en el miedo de los conejos y cómo proteger la cosecha de las langostas de Joel, y ni siquiera palpando hallar a Dios en el cual vivimos y nos movemos.

Oremos al Señor que no sólo aprendamos cómo funciona el mundo sino qué nos dice de su Creador. Es más cómodo ser un hombre de ciencia que comportarse bien y aplicarse conceptos morales y espirituales de las bellezas y perfecciones naturales. La ciencia hace que vivamos bien pero no hace al hombre mejor, consigue una sociedad próspera pero no sin pecados, sin crímenes, con casas más bonitas pero no mejores hogares con esposos más fieles e hijos obedientes; y ojalá la ciencia fuera más religiosa.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...