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domingo, 7 de agosto de 2011

No le anticipes una derrota al Espíritu Santo



Eclesiastés 11:4-6
 “4 El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.  5 Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. 6 Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno”.


El que al viento observa no sembrará. Es uno de los mejores textos de Salomón. Muy propio para nuestra labor de sembradores de la preciosa semilla. Consejos para sembradores. Si miras las condiciones del alma, sus lamentos y pasiones, y vicios, no sembrarás la simiente preciosa de la palabra de Dios ni cosecharás sus preciosos frutos. No debes anticiparle una derrota al Espíritu Santo porque tú no sabes cómo él trabaja; si miras las circunstancias y observas los tiempos desfavorables y la dureza de los corazones, te desalientas y no crees, y por ende el Señor no puede hacer ningún milagro con tu testimonio; observa no el viento sino a Dios, mira a sus promesas; es del Señor el resultado y no tuyo.

Tú ignoras la obra de Dios; tú no sabes como Dios regenera a un pecador y como “crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta” o mejor dicho, “el viento sopla de donde quiere y oyes su sonido pero no sabes…” muchas cosas de él (Jn. 3:8); sabes que es por la Palabra y por el Espíritu pero el trabajo de ambos es incomprensible. Ora con fe y trabaja con fe, aunque no sepas cómo se hace, el que lo hace sabe cómo hacerlo. El v. 6 quiere decir que exhortes a tiempo y fuera de tiempo cuando hay esperanza y cuando no (2 Ti. 4:2,3).

viernes, 5 de agosto de 2011

Si te sientes incompleto, eres uno de éstos



 Eclesiastés 1:15
“Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse”. 

“Lo que falta no se puede contar”. Esta traducción no está en línea con el pesimismo del predicador. ¡Claro que si una cosa falta nadie la cuenta! La mejor traducción incluiría que las cosas que tienen deficiencia son innumerables o muchas. 

Propongo que alguien la traduzca así. Otra versión dice “no vale la pena pensar en lo que pudo haber sido” y no fue, y tener ansiedad porque las cosas no fueron como debían haber sido. Conformémonos como han sucedido las cosas y démosle gracias a Dios por la gracia que nos ha da para aceptarlas así; ya no se pueden cambiar porque él quiso que sucedieran de ese modo y yo debo consolarme y pedirle que continúe con su Sabiduría, incluso, enderezando lo que este predicador dice que si ya se torció nadie lo puede enderezar. 

Si tomara las palabras como aparecen en nuestra versión Valera las arreglaría así “es innumerable la cantidad de gente que se siente incompleta, que le falta algo, que no llegó hasta donde deseaba, no alcanzó su sueño y meta y sufren una perenne decepción”. Los decepcionados son muchos.

jueves, 4 de agosto de 2011

El hombre actual, sin significado y vacío


"En este mismo momento de conquista social, cuando la ciencia y la tecnología han prometido re escribir el plano de la vida, eliminando más y más toda clase de enfermedades, hacer la vida mucho más llevadera, llenarla con toda clase de artículos, en ese mismo momento el espíritu humano se encuentra debajo de la gran carga de su vaciedad que muestra en apariencia una gran ingratitud hacia la abundancia moderna que tiene a su disposición.


“En este mundo caído, con vidas también caídas, aquellos que viven separados de Dios también son partes de esta era que se encuentra pasando, y que no tiene futuro porque hay señales que aquellas partes profundas de la conciencia humana donde yacen las contradicciones y donde somos hechos para tener significado, encontramos solamente vaciedad, donde fuimos hechos para ser seres morales y santos, hallamos el acceso bloqueado a muchas de nuestras preguntas. 

"Esto es precisamente lo que indica que hay algo hacia el exterior del ser. Estas contradicciones sin resolver se hallan en ausencia y separadas de aquella era por venir que se encuentra enraizada en el Triuno Dios del cual la Escritura habla. Él no es solamente quien sostiene la vida, quien la dirige hacia un fin determinado, sino además es Aquel que mide lo que es verdaderamente cierto y correcto, y es la fuente del hombre para hallar significado, propósito y esperanza" (David Wells, The Supremacy of Christ in a Postmodern World, pags. 39, 49; editado por John Piper; cursivas mías).



Como lo miro, es que el significado del hombre no es él quien se lo da a sí mismo, su significado es dado por Dios, es prestado, es explicarse a sí mismo en términos doctrinales y divinos; como creación y no como una evolución ascendente, semejante a la Deidad y no a los animales, con un destino, volver a Dios y no al polvo, con un regreso en la resurrección del alma y del cuerpo, con plenitud en él, Dios, con y dentro de la gloria de ese Ser divino y no debajo y exaltado por los aplausos de los seres humanos.

Sin ese contacto receptor con la Deidad no hay forma que pueda dejar de sentirse vacío y sentido su existencia. La vida sin la explicación divina es un fraude, una locura o una tontería. El hombre tiene que terminar de explicarse que su alma no es tierra, que existe un "acá abajo" y un "allá arriba", que sin Dios y viviendo en pecado se está a sí mismo descreando, volviéndose algo que ni siquiera es animal ni diablo, tampoco una bestia sino un monstruo, y todavía peor su vaciedad interior se extiende hacia su cuerpo y toda su existencia volviéndola "vapor y humo", como dijo el apóstol, es decir nada Sgo. 4:14).

martes, 2 de agosto de 2011

Una iglesia pequeña

Salmo 105:12-15
“12 Cuando ellos eran pocos en número, Y forasteros en ella, 13 Y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo, 14 no consintió que nadie los agraviase, Y por causa de ellos castigó a los reyes. 15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas”.


(Ver Ge. 20:7; Núm. 12:7; son llamados profetas). ¿Perteneces a una iglesia con pocos miembros? En esa época cuando los miembros de Israel eran pocos en número, no fue su peor tiempo sino uno de los más bendecidos porque toda la congregación no sumaba más de setenta y cinco personas (Hch. 7:13); y eso ya en tiempos avanzados cuando habían aumentado algo, porque en los tiempos de Abraham e Isaac eran menos. Cuando el padre de la nación libertó a su sobrino Lot de manos de aquella confederación cananita que atacó a Sodoma, (Ge. 14), dice que tuvo mucho miedo pero Dios lo alentó así: “No temas Abram, yo soy tu escudo y tu galardón será sobremanera grande” (Ge. 15:1).

Y después de esto en tiempos de Jacob, cuando sus dos hijos Simeón y Leví vengaron la deshonra de su hermana Dina sobre los hijos de Siquem, el patriarca temió que lo extinguirían por completo y dijo: “Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: Me habéis arruinado, haciendo que yo sea odioso entre los habitantes de esta tierra, entre los cananeos y los ferezeos. Teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí, me herirán y me destruirán a mí y a mi casa” (Ge. 34:30). Pero sus temores tampoco se hicieron realidad porque Dios cuidó aquel pequeño grupo a pesar que hacían cosas no convenientes para la supervivencia de la familia.

Hay veces que las iglesias son pequeñas y desaparecen por problemas internos que les pasan, pero si el que dirige la obra es un consumado siervo de Dios, los pecados y desatinos que cometan los miembros de la familia no perjudicarán definitivamente su existencia; el rebaño sobrevivirá y seguirá creciendo porque Dios cumplirá su propósito con él.  Los tiempos de una iglesia pequeña pueden ser tiempos de mucha bendición espiritual y grandes manifestaciones divinas.

Una congregación pobre y pequeña puede tener futuro y ser una bendición del cielo para sus miembros, aunque no tenga recursos para fabricar su propio templo y se convierta en una congregación nómada, obligada a ir de un sitio a otro como Israel “de nación en nación y de un reino a otro pueblo” (v.13). No hay base bíblica para afirmar que Dios sólo visita los cultos de aquellas iglesias grandes que tienen su propio edificio y mucho dinero para sostener diferentes ministerios, ni siquiera hay garantía para afirmar que la palabra que predican es inspirada por el Espíritu Santo.

Puede que sí o puede que no, porque el Espíritu no tiene en cuenta esas cosas. No tengas reparos en pertenecer a un pueblo pequeño, siempre y cuando sean fieles a Dios. Quizás estés espiritualmente más seguro en una manada pequeña que en un gran rebaño. Cuando el pueblo de Dios era pequeño, fue tan hermoso para él que quien lo tocaba, tocaba la niña de sus ojos y no consentía que nadie los agraviase en lo más mínimo.  Cuando Labán traía palabras groseras para decírselas a Jacob, Dios le apareció en sueños y le advirtió que guardara su lengua de hablarle “descomedidamente” porque no quería que insultasen a su ungido. No menosprecies nunca una iglesia pequeña que pudiera ser que en ella es donde mejor cuidada se halla tu alma.

  1 Juan Mayormente el contenido de esta carta, si es que a pesar de la repetición de asuntos, se puede considerar de esa manera y no como...