miércoles 30 de septiembre de 2009

Evangelizando con defectos cristológicos


Juan 1:43-46 (LBLA)

Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró a Felipe, y le dijo: Sígueme. [44] Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro. [45] Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. [46] Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo: Ven, y ve.


Aunque pronto Felipe se convierte en un evangelista cristocéntrico, su cristología evangelística aun es deficiente. El caso de Felipe muestra que no es recomendable evangelizar con una cristología defectuosa, porque él dijo que Jesús era de Nazaret (era nazareno porque vivía allí) cuando nació en Belén, equivocación basada en lo que la gente creía (Luc.3:23), que era el hijo de José (v.45). Con el tiempo y rápido corrigió esos errores. Al terminar los tres años de estudios ya su cristología estaba limpia de prejuicios y mentiras como un cristal, y no fue responsable de haber evangelizado con faltas.

No es recomendable porque el error de Felipe (sea geográfico o histórico) le hizo más difícil evangelizar a Natanael. Si hubiera dicho que era de Belén podría asociarlo al rey David pero no de Nazaret con tantas mezclas étnicas y religiosas. Y si hubiera dicho que era el Hijo de Dios y no de José hubiera sido tropezadero a los judíos pero no a todos. Este error en conocer a Jesús más profundo lo corrigió y confesó, "tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel" (v. 49).

Es una equivocación pensar que se hace más fácil la evangelización del mundo con una teología liberal que con los dogmas antiguos de la fe. Es un error renunciar a nuestras antiguos confesiones y a lo que hemos aprendido en concilios y a través de los llamados "padres de la iglesia". Sobre todo en la Escritura.

Aunque los errores y las herejías se puedan abrir rápido camino entre el pueblo ignorante y ganen afiliados para formar sectas, con la gente que piensa y busca la verdad, como Natanael, ellas hallan más obstáculos para ser creídas que la sana doctrina ortodoxa. Aguantan algunos siglos, destruyen miles de almas a su paso, y se mueren porque no son perpetuas. Están basadas no en una buena exégesis de la Escritura sino en el conocimiento humano, en tradiciones de hombres y en prejuicios suscitados.

El “ven y ve” que le dijo a Natanael (v.46), es equivalente a vamos a estudiar a Cristo no por lo que en Jerusalén, Betsaida y Capernaúm, Yale y Oxford, se diga de él sino por lo que revela el Espíritu Santo en el evangelio a la iglesia y en la totalidad de la Biblia. Se puede evangelizar con una soteriología defectuosa y con errores cristológicos, pero probablemente las doctrinas de la gracia cuyo sistema conocemos como calvinismo será el que esté aún ganando a los pecadores cuando esté llegando el fin del mundo. El bendito destino de las herejías es sucumbir.

lunes 28 de septiembre de 2009

El día de mañana está escrito


Isaías 37.7

“Pondré en él un espíritu, oirá rumor, volverá a su tierra y caerá a espada”.


Este blasfemo oyó noticias sobre el rey de Etiopía (v.9) para apartarlo de la ciudad porque su suerte o destino ya estaba escrito con la pluma divina en el libro de la vida. Así la historia de cada hombre, familia, ciudad y nación está ya escrita y ella discurrirá como Dios la ha concebido. Su tiempo está formulado.

Pablo demostró que creía en esto cuando hablando del nacimiento del Mesías dijo: “En el cumplimiento del tiempo Dios envió a su Hijo…”. Todas las profecías exigen para su cumplimiento que lleven como compañera la predestinación. El destino de este enemigo de Dios estaba escrito, todo su recorrido, su regreso y muerte, y además la forma de ella. Y ni la impaciencia de sus adversarios pudo adelantarla un tiempo o los deseos de sus seguidores un minuto. Lo mismo que pasa con los vetustos dictadores de hoy.

Hay una Mente Providencial que lo ha calculado todo sin que se le escape por descuido lo mínimo, sea permitido o su expresa voluntad, y no existe para ella lo inesperado y que la tome por sorpresa. Las cosas ocurrirán como mecánica e inteligentemente allá arriba están hechas y las leyes que la rigen es la voluntad y los deseos de Dios, y brotan éstas de su intrincado e infinito entendimiento, que sin suprimirle al hombre ni un ápice de su responsabilidad de acción, nunca excede a la voluntad divina y converge su historia en su Gloriosa Majestad. Dios dice con ceño fruncido a los preguntones, “lo que he escrito, escrito está”.

Jehová no adivina, él planea; no improvisa, tiene proyectos. Por lo cual, ¡vive Dios! que la Biblia enseña que no hay cabida en la historia humana para la suerte o la fortuna porque todas las letras de los pecadores y santos están escritas y no le faltan una jota, una coma o una tilde al grueso libro de la humanidad, ya tenga seis mil años o un billón de ellos. El programa de la vida humana no es cíclico sino lineal; es una línea recta y tiene un punto final en su salvación o perdición.

¿Es despotismo? Quítese eso de la cabeza, es soberanía. ¿Es determinismo? Más o menos. Yo diría que es hacerse eco de San Pablo y mejor llamarle predestinación. El destino trazado y concebidas todas las posibilidades, es una consecuencia lógica del Dios en creen los israelitas y cristianos y es como una segura roca donde el hombre inquieto y atormentado por sus pensamientos e incertidumbres en el presente, puede sentarse de cara a su porvenir y reposar, y pensar que su mal dormir y desasosiego no cambiará su futuro, y es mejor deponerlos de inmediato.

Lo que menos necesita usted son preocupaciones por el porvenir sino fe para adentrarse en él. Todo está escrito: lo que le digan, las noticias que le traen, los rumores que circulan, y las adversidades y buenaventuras. No vale la pena asustarse ni afanarse por el rumor que oye, por “el día de mañana”, porque el día de mañana tiene su propio afán, escrito.

viernes 25 de septiembre de 2009

La artillería de la ciencia


Isaías 36.13-20

Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a gran voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria. El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar. Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria. No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo, hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas. Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?

Le dijo: “Mi experiencia con las religiones y los dioses es la misma; estoy sobre ellos, tu Dios es igual que los que ya he derrotado, no es más que una invención, un mito, y si existe, yo y mi ciencia lo derrotaremos y no existirá más”. Oh, mentiras y más mentiras. Hoy los descendientes del Rabsaces dicen: “Tenemos la artillería de la ciencia, la investigación científica, la crítica bíblica, torturadores de doctrinas, teólogos librepensadores a nuestro servicio, todo el progreso humano y la tecnología; por lo tanto, el hombre moderno acabará con los dioses antiguos, purificará de dioses su historia, hará un mundo nuevo y sin religión. Este mundo es del hombre, sólo para el hombre, el hombre será su dueño absoluto, todo el bien y el mal está en el hombre y no queremos ni admitimos una opinión más allá del hombre; formaremos un hombre nuevo, ateo, secular y postmodernista”.

Así habla actualmente el Rabsaces de la ciencia que como “hombre de pecado” se cree Dios y se sienta en el templo del universo como si fuera Dios y se opone a todo lo que se nombre divino o sea objeto de culto (2 Te 2:4). Todas son mentiras y pretensiones de estos Rabsaces que se creen Dios porque han hecho morir unas cuantas religiones con sus investigaciones arqueológicas y bajo la rueda del avance científico. Cierto es que han matado los dioses de Hamat, Arfad, de Sefarvain, pero no matarán al Inmortal, Invisible, Dios de Israel y del Señor Jesucristo. Dura cosa es dar coces contra el aguijón, y algún día el Hijo del Hombre descenderá en las nubes del cielo y matará a este anticristo científico, a esa “falsamente llamada ciencia” con el resplandor de su venida y con el espíritu de su boca, y toda lengua confesará que Jesús es el Señor para gloria de Dios, y probará que la ciencia no era tan anticristiana como ellos deseaban ni la fe tan anticientífica como pretendían (Flp 2:9-11). Amén.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Sentimientos anti-pastorales


1Reyes 17.17- 24

Y sucedió que después de estas cosas, se enfermó el hijo de la mujer dueña de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no quedó aliento en él. Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo que ver contigo, oh varón de Dios? Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo. Y él le respondió: Dame a tu hijo. Y él lo tomó de su regazo y lo llevó a la cámara alta donde él vivía, y lo acostó sobre su propia cama. Clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, ¿has traído también mal a la viuda con quien estoy hospedado haciendo morir a su hijo? Entonces se tendió tres veces sobre el niño, clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, te ruego que el alma de este niño vuelva a él. El SEÑOR escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivió. Y Elías tomó al niño, lo bajó de la cámara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elías dijo: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías:


Ahora conozco que tú eres hombre de Dios y que la palabra de Dios es verdad en tu boca”.


El tiempo pasa y cambia muchas cosas, entre ellas la opinión que uno tiene sobre los ministros de Dios y sus sermones. Con algunos los lazos de relación se aprietan y con otros se zafan. He percibido y sentido en algunos hermanos un espíritu anti-pastoral, justificado a veces por malas experiencias con pastores, e injustificado otras, producto de pasiones, ambiciones, mostrado en críticas, desvalorización de su persona y trabajo, o en abierto menosprecio. Como en todas las profesiones, hay pastores buenos y malos, auténticos y asalariados impostores. Uno no sabe quién es quién a menos que pase mucho tiempo y la proximidad le permita a él mostrarse como un legítimo embajador de Dios y que si ha cometido algún error, sea perdonable. Esta mujer, sin ser anti-pastor, ilustra el remedio de cómo dejar atrás una mala experiencia con un ministro del evangelio. Esa es mi intención.

Hay hermanos y hermanas renuentes a cambiar la mala opinión que tienen de casi todos los pastores porque algún ministro les ha hecho perder el primer amor por Cristo y no se pueden recuperar del desencanto, se vuelven refractarios a todos y rumian una perenne amargura que no se les quita nunca oigan a quien oigan, y jamás son bendecidos aunque el predicador sea Juan el bautista que ha resucitado o uno que predique con seráfica elocuencia, tenga dos alas y se llame Arcángel Miguel.

No es exactamente el caso de esta viuda de Sarepta, pero ilustra en parte la cura de esa impresión negativa, fuerte y tan duradera, que por el bien de la persona dañada y del que ocasionó el daño, si lee esto, pudiera el Espíritu bendecir esta reflexión.

La viuda dijo que “ahora” con su hijo sanado, sí que creía que Elías era un profeta y que sus sermones eran inspirados por Jehová. ¿Ahora? ¿Y el aceite reproducido y la harina aumentada? Sí, esa bondad vale pero no es igual. Pudo responder, “yo sabía que este es un varón de Dios, en mi economía lo he comprobado, sus oraciones me han ayudado, no me ha faltado nada que comer, el dinero tampoco ha escaseado, me ha orientado en mi prosperidad y me ha salido bien el negocio, trabajo he tenido; mi fe a aumentado con esta experiencia y mi gratitud hacia él y a su Dios Jehová.

“Pero he dicho “ahora” porque mi fe se ha completado con su bendición hacia mi familia, ahora es cuando siento que creo verdaderamente en la iglesia de la cual él es un representante, ahora es cuando creo en sus sermones porque por medio de la bendición que ha sido a mi familia no puedo negar que a ella la acompaña el Espíritu de Dios; ahora creo más lo que dice y en Dios porque creo como madre porque mi hijo estaba muerto y ahora vive.

“¿De qué me hubiera servido tenerlo a él, el profeta, su pueblo y sus doctrinas si como madre mi fe estaba incompleta porque mi tristeza y mis preguntas no me hubieran dejado creer como quisiera?”.

Y creyó que era un varón de Dios, que se podían oír sus sermones y que podría ser perdonable y admirable, después de todo.

lunes 21 de septiembre de 2009

La Mano Invisible


"Le dije a los periodistas que no tenía ni la más remota idea de porque sucedió el accidente. También les dije que no sabía porque nos salvamos, y que teológicamente no había aprendido de la catástrofe nada que no supiera. Les dije que sin duda habíamos experimentado otra vez la tierna misericordia de Dios y que estaba profundamente agradecido por su cuidado providencial" (La Mano Invisible, R.C. Sproul, pág. 165). ______________________________________


Estas palabras del autor se refieren a un accidente de tren que él y su esposa tuvieron. El tren en el que viajaban cayó en un lago pantanoso y decenas de personas murieron enterradas en el barro, mientras que ellos dos tuvieron ¿mejor suerte? ¿Un mejor Dios capaz de cuidar mejor a sus adoradores? ¿Dónde estaba el Dios de los que se asfixiaron debajo del agua y la tierra, suponiendo que alguno fuera cristiano como el señor Sproul y su mujer? El dijo que había otra vez experimentado “la tierna misericordia de Dios” y que se hallaban “profundamente agradecidos por su cuidado providencial”.


Dios quiere que ante su providencia seamos francos con él y con los incrédulos. Misericordia para Sproul, cuidado para él y su esposa, ¿pero qué de aquellos que perecieron en el grupo, atrapados dentro de los primeros coches del tren? ¿Cree que la familia de aquellos muertos podría tener la fe en el cuidado de la providencia que él tuvo? Habría que oírlos. Ante esos casos usted tiene la opción de creer en Dios o negarlo. La experiencia cristiana si es franca admite que hay cosas que parecen desdecir las promesas de Dios y que estamos obligados a un Destino marcado, que colabora con nuestros defectos, errores, negligencias, pecados y sabidurías, y que es inútil luchar contra esa Fuerza Superior que nos coloca donde quiere y tiene la última decisión en nuestra vida. Son muchas las oraciones que Dios niega porque son contra Su Voluntad, y con más “no” sabios que “sí” complacientes nos va guiando al cielo. Hay veces que nos resistimos ante su férrea voluntad y no tenemos más remedio que decir “hágase la tuya y no la mía”, y otras desesperados oramos “¿por qué me has abandonado?”; y no recibimos ninguna explicación sino silencio y soledad. Acontecimientos que parecen que no vigila nadie sobre nuestras vidas, a no ser una pícara y malévola inteligencia que ambiciona nuestra destrucción.


Debemos ser descarnadamente francos en la aplicación de las doctrinas de la fe. No es necesario acudir a autoengaños para ayudar a la providencia divina. La prueba de la fe es la vida. Estoy seguro que el Dios de los cristianos que murieron no es menos Dios que el de los que sobrevivieron. ¿Que pudo haberlo salvado y no lo hizo? Sí. ¿Que pudo extender su mano y evitar el accidente? Sí. ¿Por qué no hizo que revisaran las vías férreas y las arreglaran antes que el tren pasara? No lo sé. Fue error humano o negligencia, pero Dios que es el fin último de todas las cosas ¿por qué lo permitió? Esas preguntas me exceden, pero tengo fe para hallar razones dentro de ella para seguir creyendo en la bondad de Dios, en su amor y suprema inteligencia, y sé también que los escépticos confirman su escepticismo y hallan en estos casos razones para negar que haya Dios o que sea moralmente bueno. Ante lo inexplicable de la providencia usted elige creer o ser ateo.

Pero sepa que Dios parece injusto pero no lo es, es soberano; parece arbitrario pero no es un déspota, tiene razones que se reserva sin explicación porque es Amo de la vida y la muerte; parece un loco que juega con las vidas humanas, pero no lo es, ha enloquecido la sabiduría de los entendidos y tendrá un fin en todo que no entenderíamos aunque lo explicara; y si pudiéramos entenderlo no lo haría porque, un accidente, un sabotaje, una guerra, una prolongada enfermedad, es una contundente prueba de la fe y que de lo único que se puede echar mano es "de la vida eterna" como explicación (1Timoteo 6:12,19), creer en el más allá donde todo se arreglará, en la gloria y en el infierno y en el alma que sobrevive a la muerte. Muchas explicaciones se hallan en el otro mundo y es inútil en éste buscarlas.


Que un cristiano perezca debajo de un tren no es lo peor que le puede ocurrir, sino pecar contra Dios y morir pecando. No es un abuso divino que lo haya sometido a esa “grande muerte” cuando pudo haberlo librado (2Corintios 1:10), porque ya había hecho por él cosas inapreciables. Yo sé que las mejores cosas que Dios ha hecho por él no es su salud, la longitud de su vida, los peligros que ha sorteado, la casa, el automóvil y su preciosa familia sino lo que Jesucristo hizo en la cruz por su salvación, su substitución, justificación, expiación, redención. Y que lo mejor queda reservado para el tiempo del fin, en la resurrección de su cuerpo, cuando sea glorificado. De todos modos, “la paga del pecado es muerte”, de cualquier manera que sea (Romanos 6:23).

Y aunque le parezca despiadada una teológica explicación, mi fe alcanza para dársela: Es cosa cierta que Dios no valora la vida humana como nosotros. Para los hombres la vida es sagrada, para Dios no. El hombre nace en pecado y Dios aborrece el pecado, lo mismo en un niño, que en un cristiano, en un impío o en un ángel. Somos vasijas manchadas de pecado y no hay ninguna injusticia en él si tira ese barro a la basura o permite accidentes que hacen que se caiga la vasija y se rompa. La paga del pecado es muerte, lo mismo en una cama expirando pacíficamente, o retorcido de dolores, que debajo de un cúmulo de agua y cieno.

Cuando un suceso es inexplicable no está en orden el escepticismo y la rebelión contra Dios sino el sometimiento y la adoración dolorosa, bañada en lágrimas y que confiesa "sí Señor porque así te agradó" (Lucas 10:21).

sábado 19 de septiembre de 2009

Pelagio y Arminio eran miopes


Juan 1:45-48

Felipe encontró a Natanael y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. [46] Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo: Ven, y ve. [47] Jesús vio venir a Natanael y dijo de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. [48] Natanael le dijo: ¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.


A cualquiera de los discípulos le hubiera gustado escuchar sobre su persona lo que Jesús dijo de Natanael (posiblemente Bartolomé en los Sinópticos), que en su profesión religiosa no había ninguna impostura y que era un ciudadano digno de Israel (v.47). No se debe pensar que se tratara de alguna adulación o que el Señor le estuviera alabando la naturaleza humana, sino su carácter, especialmente la sinceridad y honestidad de su profesión espiritual. Por otra parte, como no hay otro caso en los doce que Jesús le haya dicho algo similar, se puede ver que el Señor no usaba palabras semejantes para la evangelización; que no fue su costumbre llamar a sus discípulos alabándoles su religión. No adulaba a los hombres para convertirlos en discípulos. Son culturalmente aprobados los maestros que agasajan al hombre y partiendo de su supuesta bondad, (cuando no existe ni siquiera uno) les predican a Cristo y conquistan sus corazones con lisonjas.

Eso es bastante y no está mal que tratemos de conseguirlo, que el Señor apruebe nuestra verdadera imagen religiosa, la que tenemos en privado donde otros no nos ven, y que no le halle ninguna otra motivación que no sea adoración y edificación espiritual. Esa es la verdadera religión, la que sin engaño se practica en la casa o en cualquier otro lugar que no sea en el templo en conjunto con la iglesia, ni la que se procura emitir sin relación con la verdad y con fines de ser vendida para beneficio personal.

No se conoce lo que estaba haciendo Natanael debajo de la higuera que mostró que era un verdadero israelita en quien no hay engaño; pero ¿qué si no un ejercicio espiritual privado, como si cerrada la puerta orara en secreto?, debajo de un árbol, pues se sabe que eso era del gusto de los judíos piadosos en aquel entonces. Y una señal diferente a la hipocresía farisaica de practicar la religión para ser visto por los hombres (Mt.6:5). Lo que Jesús reconoció que era verdadera y sin fingimiento fue su profesión religiosa.

Un cristiano sin engaño y honesto, no promociona su imagen por el hecho que acostumbra tener sus ejercicios espirituales fuera de su congregación en otro sitio distinto de donde es su costumbre hallarse reunido. No ora, canta y lee la Escritura sólo cuando se halla en la iglesia sino cuando está solo, porque el que no ama el orar solo, tampoco asiste a las reuniones de oración y al que no le gusta leer la Biblia solo, no le gusta oírla.

A Natanael Jesús lo estaba mirando por fuera, y no definiendo su naturaleza humana; puesto que no quiere decir jamás decía una mentira, que siempre se comportaba como un verdadero israelita, es decir, que era un hombre perfecto. Él lo dijo claro en otro momento que bueno no hay ni uno. La aplicación es indebida si se extiende a todos los hombres y se le cuentan como méritos la soledad y los prolongados retiros espirituales, las oraciones o rezos, confesiones o penitencias, la meditación espiritual, los ayunos, las limosnas y las alabanzas. Las prácticas religiosas no son méritos humanos.

Estos son los textos de la Escritura ante los cuales algunos se ponen los opacos lentes de Pelagio o de Arminio para leerlos y llegan a la conclusión que al hombre le queda algo bueno en su naturaleza humana y que lo aporta cuando recibe el evangelio, y por esa razón dan a conocer una teología miope acerca de la salvación reduciendo la participación de la gracia total a una pequeña ayuda recibida de Dios y la otra parte ganada y merecida. Dicen que Natanael y todos los seres humanos pueden hacer cosas buenas, como oro constante y sonante para ganarse el perdón y la admiración del cielo, que tienen méritos y merecen el aplauso de Dios.

Leen mal la Sagrada Escritura y necesitan mejores instrumentos ópticos, o definitivamente un tratamiento con colirio del que se vende en Laodicea. Sin embargo si no usaran los anteojos de Arminio, que era teológicamente miope, para escudriñar la Escritura, y los cambiaran por la óptica teológica de Pablo, Agustín o Calvino verían de la ley y del evangelio hasta las jotas y las tildes.

jueves 17 de septiembre de 2009

Si encuentra el milenio, alguien lo puso


Isaías 11:1-9

“El lobo morará con el cordero, el leoncillo y al animal doméstico andarán juntos y un niño los conducirá; el león como el buey comerá paja”.


Y a eso le siguen otros trazos del dibujo del reino de la gracia de Dios en Jesucristo. Un penoso defecto que tienen las exposiciones premilenarias es que al usar literalismo, encierran en el futuro todo el texto impidiéndole los beneficios que éste daría si se usa la forma analógica, de dos cosas distintas, o simbólica de exposición, refiriéndola al reino de la gracia del Mesías, esto es Jesucristo.

Una de las principales reglas de la hermenéutica es comenzar a pensar literalmente en un texto antes de aplicarle la regla del simbolismo. De acuerdo. Pero hay textos, como las parábolas, las visiones, los sueños, que tienen que ser interpretados de modo figurado, simbólico o análogo. Por ejemplo, cuando Jesús dijo “yo soy el pan que descendió del cielo” ¿eso es literal o figurado? Obvio que es una analogía. Cuando dijo “este es mi cuerpo que por vosotros es partido” ¿el pan que tenía en los dedos era su cuerpo o simbolizaba su cuerpo? La respuesta es obvia. No hay transustanciación. Cuando dijo “vendré como ladrón en la noche” ¿es un ladrón que entra por las ventanas de sus elegidos? Seguro que no.

Lo mismo pasa con ese texto en Isaías. ¿Dónde está el milenio ahí para que se diga que eso pasará en ese período? Para hallarlo ahí tienen que ponerlo. Pero si usted insiste que habrá un período de mil años literales sobre la tierra donde Jesús reinará por un lado y el mundo deshaciéndose en impiedades por el otro, sustituiría a la iglesia cristiana de todo el beneficio espiritual que el pasaje contiene por el quimérico entusiasmo de una vaporosa especulación. Aquí no va un amén.

Si pone a un lado las modernas especulaciones milenarias del texto; si desiste de colocar una fecha para los eventos, si lo interpreta como el gobierno espiritual de Cristo, por su palabra (v.4), por su conocimiento (v.9), le hará mucho bien. Un reino de justicia donde se acabará la enemistad entre las criaturas, brutas e inteligentes, y se llevarán bien sin morderse y consumirse recíprocamente, donde el león será tan manso como Ashlam, como una mascota doméstica con el cual un crío de cuna puede jugar; y donde la serpiente ya ha vaciado para siempre de su lengua y colmillos su veneno que no se clavarán jamás en las espaldas de los ausentes.

Ya que las fieras entraron al arca sin comerse a Noé y otras se echaron junto a Jesús en el desierto (Mr. 1:13), supongo que en “los cielos nuevos y tierra nueva” donde more la justicia sucederá lo mismo, pero no dentro de un período de 1000 literales años, que son simbólicos.

Son analogismos, señores, sobre el reino eterno y la iglesia triunfante donde la gracia está entronada, donde Jesucristo reconcilia a los hombres, donde las fieras, los hombres-bestias, con los cuales luchó Pablo en Éfeso, son transformadas (regeneradas), y cambian hasta sus hábitos genéticos-biológicos; en donde todos comen el mismo maná espiritual y beben de la misma agua que brota de la Roca que es Cristo. ¡Oh Señor, vénganos tu reino!

martes 15 de septiembre de 2009

Reflexiones Sobre La Música Sagrada



Algunos Pensamientos sobre la Música Sagrada; extraídos de la pluma del pastor Basil Manly, padre. Uno de los principales fundadores del Southern Baptist Theological Seminary en Greenville, Carolina del Sur, 1859. Primer seminario de la Convencion Baautista del Sur. Predicado sobre los textos de Efesios 5: 2. 19; Colosenses 3:16; en el aniversario en una iglesia bautista en relación con el cultivo de la música sagrada, Charleston, Carolina del Sur, 27 de junio de 1832.


**********************


"El uso de la música en la iglesia cristiana es en parte para instrucción, "enseñándoos unos a otros". No se trata de emitir sonidos o sílabas sino de pronunciar palabras, en un tono musical que sea apropiado para edificar el alma y grabar en ella las verdades del evangelio. La razón de su acompañamiento con sonidos musicales es para llegar a los sentimientos y aumentar la sensibilidad del alma de modo tal que se prepare para recibir la verdad divina... También en parte la música en la adoración está destinada a la amonestación y animación. Y eso como ya he dicho para sensibilizar el espíritu y estimular la percepción de la verdad que contiene. En resumen, la música es una especie de idioma que busca afectar las emociones y conducirlas por un canal religioso... además de todo eso el principal motivo de la música es alabar a Dios.

Con respecto al uso de instrumentos musicales no pueden ser negados sobre la base de algún principio bíblico o por medio de la sana razón... el uso de instrumentos es indiferente en sí mismo, quiero decir ya sea que se use o que no se use. Las iglesias cristianas pueden muy bien arreglárselas sin ellos, pero si los tienen y los usan de una forma sobria y legítima, tampoco se vuelven por causa de ellos, peores" (Soldados de Cristo, Pags. 85-87; prefacio por Albert Mohler; actual presidente del seminario).


***********************

______________________________


Aprendemos que:


1. Los himnos o coros deben valorarse primeramente por su peso instructivo.

2. El propósito de la letra y la música es preparar el corazón para la recepción de la verdad divina.

3. Con la letra y la música que decimos alabar a Dios, no deben estar vacíos de profundos pensamientos doctrinales y una madura experiencia cristiana con la gracia de Dios. Los sentimientos deben ser tocados con verdades sólidas y no con la repetición de estrofas que no dicen nada ni contienen nada. Y díganme, ¡Dios mío!, ¿quién inventó por qué hay que cantarlos de pie mientras se lee la Biblia sentados?

4. Los instrumentos musicales en sí mismos no sirven para hacernos mejores ni peores. Una iglesia no es mejor porque use muchos de ellos. Se puede ser un buen músico y un cristiano mediocre.

5. No es la música el centro del culto sino la Palabra de Dios, de la cual ella es una eficiente sierva.


**********************


Otra Cita de su hijo sobre los himnos viejos.


"Hace algunos años se ha puesto en boga de la novedad en el campo de la iglesia, especialmente en la escuela dominical haciendo que se saquen de la alabanza el uso de himnos preciosos y que han sido modelos. Ya no se cantan y mucho menos se memorizan. Inclusive, no aparecen en los nuevos himnarios que ahora las iglesias usan porque han usurpado el lugar de aquellos antiguos himnos. No podemos darnos el lujo de perder esos antiguos himnos, porque están llenos del evangelio; contienen en sus poesías los más nobles y piadosos sentimientos del corazón. Han sido examinados y aprobados por varias generaciones de hermanos que han amado al Señor. Son himnos que han sobrevivido a miles de producciones inferiores y han sido santificados por el uso que le han dado en pasadas generaciones. Sin embargo la gente joven de hoy no los conoce y si esa tendencia de sustituir lo antiguo continúa desaparecerán completamente. En los dos nuevos himnarios, Salmodia Bautista y Corales Bautista, hemos procurado que no contengan basura, emociones fingidas, ni mala doctrina. Algunas modernas melodías que son excelentes son también incluidas... con el propósito de alabar a Dios y hacer algo para la elevación de la cultura musical y poética, y el gusto por los buenos himnos, dentro del pueblo bautista al cual amo". (Basil Manly Jr, Louisville, Kentucky, enero 1982).


_____________________________________


Aprendemos que:


1. Los himnos y canciones que se canten en el culto no deben contener "basura, emociones fingidas, ni mala doctrina". Ni dolorcillos propios, experiencias espirituales inventadas ni afeminado sentimentalismo.

2. Todo lo viejo no es bueno ni todo lo moderno tampoco. Tampoco todo lo viejo no sirve. Vengan canciones, himnos y coros modernos, pero que valgan, en letra y tono. Que lo principal no sea mover las manos, los ojos, los pies o las caderas, sino adoctrinar el corazón, transmitirnos las virtudes de Jesucristo.

3. Como escasean el oro, el diamante y la plata, así no abundan los buenos compositores de himnos sagrados. Es una gran tentación para un aficionado a la música, sin haberla estudiado, contar con un auditorio tan condescendiente como es la iglesia cristiana. Cada día no nace un buen músico. ¿Qué razón hay si no es social y posmodernista para creer que lo moderno y lo joven es mejor que aquellas composiciones tan antiguas como las doctrinas mismas y tan severas y jugosas como la teología de los grandes pensadores del cristianismo, qué razón hay para desechar esas probadas y trascendentes composiciones que son casi inmortales dentro de nuestra historia eclesiástica? La superficialidad musical y sermonaria está a la orden del día y campea triunfante con una sonrisa analfabeta en la boca, sobre los féretros de melodías y letras de las cuales estas campeonas del siglo 21 no son dignas.

domingo 13 de septiembre de 2009

Siendo ricos siguen pobres


Isaías 23. 17, 18

“Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente”.


Se interpreta esta entrega económica de la ciudad fenicia de Tiro a la misión cristiana y evangelización. Tiro fue visitada por Jesús (Mt 15:21). Pablo halló algunos discípulos allí (Hch 21:3-6). Eusebio y Jerónimo dan testimonio de cómo ayudaban a la obra de Cristo. Sin embargo, según su historia bíblica ella no aprendió nada por su castigo, de su destrucción no sacó ninguna lección. No obstante, Jehová, sabio, no la pulverizará por su maldad, le permitirá prosperar, y quizás por manos judías para entregar sus ganancias a ellos que viven delante de Jehová, o sea del templo en Jerusalén. Para que otros, Israel, coma bien y se vista espléndidamente. Aunque grosera la comparación (en Tiro había mucha prostitución), como hace una ramera para su explotador. La postrera maldición de este pueblo sería ser para bendición del suyo.

Hay muchos pueblos que aunque cuentan con recursos naturales no los explotan para sus hijos sino para extranjeros, para que coman "hasta saciarse y vistan espléndidamente" (v. 18), no los obispos sino los hombres de negocios. No necesariamente eso significa que ellos no salgan ganando del comercio y la inversión extranjera, porque el beneficio pudiera ser recíproco. Pero el tono de estas palabras lo que indica no es una subyugación religiosa, una conversión popular a Jehová, sino una economía de la cual se beneficiará el pueblo judío.

Ahí se encuentra una explicación no sociológica, política o científica del porqué algunos pueblos no mejoran económicamente. Hay naciones que han vuelto la espalda a Dios y hoy pertenecen al Primer Mundo. Pero también es cierto que el perenne pecado de los pueblos contribuye a que no prosperen económicamente, o se derrumben sus economías, y sus fértiles tierras y valiosos yacimientos sean exportados. Ellos comen mal y aquella gente come bien, ellos se visten mal y los otros espléndidamente. Entonces, ¡comiencen los pueblos a volverse a Jehová como primer paso teológico que preceda la política y la prosperidad de la economía! Y después, siembren universidades.

sábado 12 de septiembre de 2009

Abusar de la bondad de Dios


2Reyes 5.18

“En esto perdone Jehová si yo también me inclinare en el templo de Rimón”.


¿No has oído a una persona decir: “Dios me perdone si esto que voy a decir no es verdad”? Si sabes que lo que vas a decir necesita el perdón de Dios, no lo digas. Algo similar le pasó a este hombre en el relato bíblico.

Quiso decir: “Bien, voy a pecar y… ¡Dios me perdone cuando lo haga!”. ¿Acaso no lo pudo evitar? Si le hubiera hablado al rey y le cuenta su experiencia, cómo fue sanado de lepra, su historia militar, seguramente no le hubiera pedido que adorara a su dios, que le hiciera alguna reverencia, más aun, podía haberlo ganado por su testimonio para Jehová. En última instancia, podía haberse negado adorar un ídolo, presentar su renuncia al puesto, explicarle porqué ya no ofrecería sacrificios porque no creía ya en él. Pero no hizo nada de eso sino que se dijo: “¿Qué de malo tiene una sola ceremonia?, Dios es misericordioso, me perdonará aunque yo peque porque sabe que no lo haré de corazón y que lo haga una sola vez no le molestará mucho”.

Si otro quiere que le acompañes en su idolatría o desenfreno porque no tiene el conocimiento de Dios que tú tienes, aunque sea tu superior, mayor que él es Dios y más alto está, y sus mandamientos están por encima de cualquiera criatura. No temas a los que matan el alma sino a quien puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Algunos afirman que ya no creen en imágenes pero continúan con ellas y adoran en sus templos, dicen que creen sólo en el sacrificio de Cristo en la cruz pero participan de una misa que es una blasfemia. ¿Hasta qué punto, si haces eso, puedes confiar en el perdón de Dios? ¿Cómo dices Dios me perdone, y mientes, hurtas, haces apuestas de dinero, miras vídeos indecentes, repites chistes de doble sentido y codicias lo que ama y vale mucho para tu prójimo?

Ese no fue el caso de Naamán el sirio, él era un hombre sincero, temía a Jehová, confiaba en su misericordia y comprensión, pero como todavía no había madurado su fe extendía la posibilidad de perdón hasta los pecados futuros, los que podía tomar medidas para no cometerlos. Eso es abusar un poquito de la bondad de Dios. Oh Dios, “no nos metas en tentación” ni nosotros tampoco nos metamos, donde nos veamos obligados a pecar.


jueves 10 de septiembre de 2009

Espectáculos religiosos


1Reyes 18.24

“El que respondiere ése sea Dios”.


¿Qué te parece este desafío? Elías corrió un riesgo grande, porque el diablo pudo haber respondido a las oraciones de los paganos, había colocado la decisión de la contienda con los profetas de Baal sobre el tapete de un debate milagroso; si había un milagro ese sería “el Dios”. Janes y Jambre habían resistido a Moisés en Egipto haciendo milagros idénticos a los que hizo Jehová por medio de Moisés; del mismo modo ahora podía haber sucedido, que los profetas de Baal hicieran señales y fuego descendiera del cielo (Ver Apc 13.12,13). Yo no sé hasta qué punto todo esto favoreció a la religión verdadera ni me atrevo a juzgar un procedimiento que Dios bendijo, pero hay otro modo de comprobar quién es realmente Dios; por ejemplo, remitiendo la audiencia a que leyera las crónicas de Israel, donde abundaban muchos casos y Dios se revelaba como el único y la providencia es innegable.

No se debe decidir la verdad por un milagro. Al pueblo le pareció bien lo que Elías propuso, pero no era lo mejor. Nutre tu fe no de apariciones espectaculares, de testimonios sobresalientes y ajenos, sino de la meditación de la Palabra del Señor y la reflexión de la intervención Suya en tu propia historia. ¿No dice Jesús que muchos que no viven conforme a la voluntad de Dios pueden hacer milagros engañosos? (Mt 7.21-24).

La naturaleza, que llamamos creación, te dice indisputablemente que hay un Creador, un Alguien, y el convencimiento de ello te llega por platicar con ese Alguien, por verterles tus dudas y pedirle que por favor te las haga desaparecer, y verás entonces que creerás por un milagro, el milagro de la fe, alcanzado no como espectador de un fuego venido desde las nubes sino como un participante de la naturaleza divina, por medio de un contacto y no por una deducción ni un espectáculo religioso.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Cabeceando


Isaías 21.11,12

“Centinela ¿qué hora es de la noche?”.


O ¿Guarda, qué de la noche? ¿Qué tiempo de calamidad les queda a los judíos en Babilonia? O ¿qué tiempo de dolor le queda a Edom? La noche son las aflicciones. ¿Qué queda de la noche, mucho? ¿Cómo va la noche? ¿Algo nuevo? ¿Algún percance? ¿Falta mucho para que amanezca? Veo aquí un buen compañerismo, una relación de unión entre dos centinelas. Uno a otro se habla para no dormirse porque cuando los centinelas de Dios conversan sobre sus experiencias, cuando la noche los cubre, se mantendrán despiertos. Los apóstoles se durmieron por la tristeza. Y fue triste que Aquel varón no tuviera a nadie, sino un ángel para fortalecerlo, que velara con él una hora.

Y el uno le repite la pregunta porque quizás llevaba mucho tiempo sin decir nada, no asistía a las reuniones de centinelas, como si una raíz de amargura estuviera deteriorando su carácter; o quizás notó desde lejos que no se movía de su lugar, o lo vio en la sombra cabeceando.

Se alarmó el compañero porque si se duerme un colega, peligra lo que cuida, el territorio que se le ha asignado y la gente que reposa confiada en que él estará vigilante. La vida de muchos depende que él no se duerma. Pudiera ser que aquella noche le resultara más larga que otras y había llegado mentalmente turbado con las preocupaciones de su familia y por eso, desalentado y melancólico se dormía.

El compañero que se halla cerca no le dice “Juan ¿cómo va la noche?, o “Pedro ¿qué de la noche?”. Sino “guarda ¿qué de la noche?”. Debió decirle su nombre, o no lo sabía porque era un nuevo ministro recién ocupando la almena de aquella iglesia, un nuevo ocupante del púlpito, un relevo que habían traído por el que se retiró. Lo llama por su oficio.

De todos modos llámese Apolos, Pablo o Pedro, lo cierto es que cualquiera que sea el obispo, es un sobreveedor y debe vigilar con cuidado por su rebaño. Por eso a su amigo le parece que está cabeceando y lo llama para darle una conversación que lo despierte y lo refresque un poco y se saque esa preocupación de la cabeza, haciéndole saber que lo llama para contarle sus confidencias en las labores y porque tampoco él quiere dormirse, y recordarle que todos los vigilantes del Señor tienen sus propias oscuridades.

lunes 7 de septiembre de 2009

Hay algo raro en su oficio; vende los milagros


2Reyes 5. 26

“¿Es tiempo de tomar plata?”.


Este hombre fue siervo de un súper profeta pero todavía no entendía lo que es ser un ministro de Dios. No había podido vencer la codicia y la ambición. Quería tener dinero y buena ropa. Amaba este mundo. Vivir mejor de lo que las posibilidades le permitían. Y un milagro, pensó, es un medio bueno para hacerse de un poco de dinero, sobre todo si se le hace a un tipo con dinero como Naamán el sirio. Cobrar una sanidad, se dijo para sí mismo, sería una gran cosa. Y mintió diciendo que el profeta quería dinero en gratitud por la curación de la lepra. Y no era cierto. Eliseo no vendía los milagros. La gracia de Dios no se vende. Lo que no nos cuesta no se cobra.

El criado Giezi pudo responderle a su amo: "Sí, le he pedido una ofrenda de gratitud, tengo que proveer para mi familia, cuando tú faltes yo no tendré nada".

En ese caso mejor fuera que cambiara de oficio y se buscara un trabajo, otro señor más terrenal pero no hacer dinero por medio del evangelio. La seguridad financiera de los ministros de Dios está no en lo que puedan ahorrar sino en la providencia de Dios, en servir por gracia y gastarse día por día sin ponerle precio a la labor espiritual que realizan. Tampoco pueden olvidar que el que milita no debe enredarse en los negocios de la vida (2 Ti 2.4) y que la esencia misma del ministerio es escatológica. De cara al futuro, al futuro en otra vida, otro mundo, de donde recibirán su paga completa. Lo principal es que ningún tiempo es apropiado para establecerse completamente como ciudadano de este mundo (1 Co 7. 29-31). La codicia es pecado.

¿Tienes fe? ¿Para qué quieres más vestidos y tanta plata sin gastar? ¿Dos túnicas, dos bordones, mucho cobre (Mt 10.8-10), cuando los pobres no viven con tanta ropa ni tanto dinero? ¿No serán ayudados a pensar que hay algo raro en tu oficio y que tu camino es el del lucro de Balaám? (Judas 11). No deben estar las posesiones del profeta, ni los de su equipo (en este caso Eliseo y Giezi) muy, demasiado, por encima de las de los hermanos para que no huyan de sus mensajes ni lo tengan como ladrón que les estafa.

Empleado de Dios, “teniendo sustento y abrigo estemos contentos con eso”. Agur, un sabio de la antigüedad, dijo que si se tiene más que eso uno se olvida de Dios y se comporta mal. No importa tanto meter la mano en el bolsillo y tristemente comprobar, porque es triste, que no puedes ayudar al prójimo porque no tienes ni oro ni plata, ni siquiera para pagar un alquiler y poner para tus hijos un plato de comida sobre la mesa, si con bondad puedes extenderle tu mano y ponerlo de pie diciéndole “lo que tengo te doy, en nombre de Jesucristo, levántate y anda”.

domingo 6 de septiembre de 2009

Uno no molesta a Dios orando sino pecando


Isaías 7.9-13

“Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis. Habló también Jehová a Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová. Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos a los hombres, sino que también lo seáis a mi Dios?”.


No molestes a Dios o no canses a Dios como se puede traducir. Si se te ofrece una oportunidad tan excepcional para creer no la deseches como hizo Acaz; la incredulidad molesta a Dios y a sus profetas. Muy rara vez el Señor ofrece hacer alguna señal para confirmar su palabra en el corazón de un incrédulo para originarle fe. Generalmente los portentos están subordinados a la predicación. El caso de este rey es típico, rechaza la oferta porque no quiere creer; y no quiere creer para no estar obligado a obedecer. Prefiere que no haya señal, ni nada, quedarse sin algún testimonio de salvación. El Señor le prometió la señal y seguro que le hubiera dado gracia para creerla, porque sin ella de nada vale. La incredulidad molesta a Dios y la de los hipócritas más. ¿No recuerdas como a Jesús enojaba la incredulidad? Roguemos al Señor para que nuestra fe no necesite nada más que el claro entendimiento de su palabra y la suministración del Espíritu de Cristo.

¿No te parece extraño que el Señor mismo le diga que le pida una señal? Lo hace porque es incrédulo, los que tienen fe no necesitan señales, tienen discernimiento espiritual para sacar conclusiones de la Palabra. La fe se origina por ese discernimiento espiritual (que es un don de Dios, 1 Co 2.14), por ese entendimiento, y puede prescindir de cualquier ayuda externa, se vigoriza en la comprensión de Dios. La generación mala y adúltera es la que demanda señal (Mt 12.39), los santos del altísimo piden confirmación interna porque para ellos el testimonio más importante que les da Dios es en sí mismos (1 Jn 5.10) (dentro de sí mismos y en sus propias personas; dentro de la fe en la Palabra de Dios). Uno no cansa a Dios orando sino pecando. La oración no cansa a Dios lo que lo cansa es la incredulidad. Bueno, eso de que Dios se cansa es un antropomorfismo.

sábado 5 de septiembre de 2009

Hambre de Biblia y Sermones bíblicos


Amós 8.11,12

“He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán”.


El Señor llama “hambre” al deseo de oír la palabra de Dios porque ella es como un alimento celestial; y le da hambre a los hombres para que vivan sus almas, para que se nutran de toda palabra que sale de su boca.

En el libro del profeta Amós el Señor advierte a su pueblo que un día enviará hambre a la tierra, hambre no de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová, que iría por tierra y mares buscando algún profeta pero no hallaría ninguno. Será tiempo en que ellos habrán perdido la bendición de tener hombres que fueran enviados por él para exhortarlos, consolarlos y para convertirlos de sus malos caminos; porque Dios, como quien dice (es solo un decir), cansado y decepcionado del mal trato que le dieron a los que les envió, no llamaría a nadie para que le sirviera de mensajero y así los dejaría vagar en las más densas tinieblas de la ignorancia, la superstición, y hundirse en la consecuente relajación moral. Los tiempos de mucha revelación habrían pasado y ese vacío dejado por el cielo en la tierra sería llenado prontamente por el infierno y con doctrinas de demonios.

Por generaciones, tras el pueblo probar con todo tipo de religión humana y diabólica, acabaría por echar de menos aquellos tiempos de oro cuando la ley y los profetas eran consultados por los mismos reyes y los plebeyos para dirigir sus negocios y vidas. La frustración cultural, moral, política y económica, la crisis universal, les haría hurgar en su pasada historia y ver que habían sido descaminados y que los tiempos pasados eran mejores que aquellos, incitándoles a buscar de nuevo lo que habían menospreciado o combatido. Pero para ese entonces ya no habría escuela de profetas genuinos, ni sinagogas, ni libros llenos de las verdades celestiales sino centros de corrupción espiritual, templos paganos, y literatura vacía completamente del incomparable contenido de la palabra de Dios.

Yo no sé si esa maldición ha caído o está cayendo sobre la iglesia, no quisiera ser injusto, pero no hay tanta palabra de Dios a disposición del pueblo como uno quisiera. Se distribuyen muchas Biblias, se publican muchos libros cristianos, hay muchas iglesias, los pastores se amontonan; pero ¿realmente abunda la palabra de Dios entre nosotros? ¿Hay verdaderos mensajes de Dios? ¿Tiene la gente hambre de la palabra de Dios? Acude a los lugares de predicación pero una gran mayoría lo que oye son cuestionables, y a lo sumo privadas y particulares experiencias personales no aplicables a la generalidad. Los sueños, las corazonadas, las visiones, han sustituido la predicación de la palabra, y la juventud en andas se lanza a las librerías para comprar música y librillos con cosas que le pasaron a sus autores y con poco contenido bíblico. En otros lugares donde no son las cosas así, las ceremonias y el legalismo han destruido la doctrina de la gracia y el esfuerzo humano se enfatiza más que la obra de Cristo en la cruz; y en otros sitios y por las calles andan a pie y en bicicletas hombres uniformados en negro y blanco, dispersando herejías.

Oremos para que Dios nos de hambre de Biblia y sermones bíblicos, y sea eso lo único que busquemos, lo único que no puede engañar nuestras almas para la salvación. Que Dios nos de esa hambre y los medios para satisfacerla, el apetito y los profetas, los sermones y los deseos de oírlos. Es Dios quien produce esa hambre por oír la palabra suya, no es una inclinación natural humana, no tiene que ver con los instintos ni con las necesidades, es una acción sobrenatural sobre el interés, los deseos.

Los hombres naturales no desean la palabra de Dios aunque se les prepare con todos los sabores y colores. Desdichadamente en todas las épocas son pocos los que sienten esa hambre y cuando la sienten y salen a buscarla hallan a brujos, adivinos, psíquicos, astrólogos, herejías, ceremonialismo, legalismo y doctrinas inventadas por los hombres.

Hay también un hambre que no es hambre por la palabra, sino aquella “comezón de oír” cuando la gente se amontona conforme a sus propias concupiscencias y aparta de la verdad el oído (2 Ti 4.3,4); se apresuran a buscar las ceremonias o los beneficios de alguna religión. Tenga cuidado sobre qué está usted edificando su esperanza eterna, los síquicos, los horóscopos, las ceremonias, el legalismo, la sicología, no son buenos fundamentos; son arena y paja y no resistirán el día del juicio final. Fuera de la obra de Jesucristo, el Verbo e Hijo de Dios no hay ninguna esperanza de salvación, cualquiera otra cosa que usted tenga terminará defraudado.

viernes 4 de septiembre de 2009

Suicidios. “No te hagas ningún mal”


1 Reyes 16.18-20

Y prendió fuego a la casa consigo y murió”.


Esto es un suicidio; Zinri viéndose perdido y expuesto a la humillación de una muerte de guerra, prefiere acudir al medio de quitarse la vida y encerrado en el palacio real le prende fuego y muere dentro. Escogió su propia muerte. En la Biblia hay otros casos de suicidios pero por causas diferentes, sólo la del rey Saúl es similar cuando se arrojó sobre su espada para quitarse la vida y no enfrentarse a los filisteos. Sansón también cometió “un acto suicida” cuando echó abajo la casa donde se hallaba para matarse junto con sus enemigos. Algo parecido en tiempos modernos han hecho aviadores o chóferes de carros bombas. También se suicidó Judas Iscariote cuando no pudo resistir el peso de su pecado en la conciencia, salió y fue y se ahorcó.

Sobre el aspecto moral del suicidio la Biblia dice poco y sobre el aspecto, como se llama hoy, sicopatológico, dice menos; pero teniendo los casos, uno puede asumir algunas respuestas del porqué ciertas personas se suicidan.

El enfoque bíblico es espiritual. Si observas el texto hallarás que parece indicar un juicio sobre su pecado, que esta forma de morir es un severo juicio con el cual Dios castiga a los que se han endurecido contra él. No porque Dios mismo los obligue a que se quiten la vida, sino que los entrega a una mente reprobada que fácilmente cae debajo de la acción de “las potestades de las tinieblas”; Satanás le sugiere primero y luego le presiona el entendimiento, le turba su razón y lo incita a cometer violencia contra su vida. Esta fuerza espiritual interna ha sido casi descubierta por la ciencia moderna que asegura cada vez más que el suicidio no es una cosa tan voluntaria como se ha venido pensando. No porque diagnostiquen un diablo dentro del pensamiento sino que afirman que se trata de una perturbación mental incontrolable, una idea fija que se le impone espantosamente sin poder resistirla, un insoluble estado depresivo interno, etc.

Esas cosas son ciertas pero son sólo síntomas de una causa espiritual ocasionada por el archienemigo de Dios que empuja a las almas para matarse y así perderlas definitivamente. Las respuestas psicológicas son muchas y hasta morales, para justificar el acto, como las que suelen ofrecerse para recurrir a la eutanasia o muerte asistida. Nosotros hallamos la razón del suicidio en un terreno mucho más allá de la sicopatología. El que se quita la vida o llama a un médico para que le ayude sufre algo más que una pura patología mental, una crisis emocional o un conflicto moral con su enfermedad. ¿Por qué se suicidó Zinri? ¿Por lo mismo que se suicidó el rey Saúl, para no enfrentar la humillación de otro tipo de muerte, porque le pareció una salida más virtuosa, menos vergonzosa, heroica, como si arrojara en llamas contra sí mismo la furia que sentía contra sus enemigos? ¿Por qué se arrojó Saúl sobre una espada como si se hiciera un haraquiri? ¿Para escoger una mejor muerte?

No amados, esas son grandes equivocaciones, no es una muerte mejor la que hay que buscar sino una mejor resurrección; y ante el evento de la muerte, es menos importante tener una muerte más heroica que otra. Quizás habría que hacer cierta distinción entre una muerte suicida por patriotismo o para evitar confesar secretos militares y políticos arrancados por torturadores y verdugos, y el propiamente llamado suicidio. ¿Por qué se suicida una persona? ¿Porque no puede cargar con su responsabilidad? ¿Porque no puede enfrentar por más tiempo su situación, económica, familiar, de salud? ¿No puede enfrentar las consecuencias de sus errores, la culpabilidad de su conciencia, la pérdida que sufrió, la vergüenza, la falta de significado de su existencia, la carga que es para otros? El suicidio no es la solución. Hay una forma de enfrentar la tendencia suicida, la situación suicida, la presión espiritual y diabólica sobre el pensamiento: Llamar al Espíritu Santo. Llamar al Espíritu Santo, clamar a él. El problema del suicida se halla dentro suyo no afuera, no son las situaciones en exceso difíciles las que lo conminan a quitarse la vida, la mayor potencia viene desde dentro misma, como se mira lo de afuera, como se siente lo de afuera. La opresión mental es producto de un enfoque, de una forma como se están tomando las cosas. Hay tratamientos sicológicos para resolver esa situación y alejar el cuchillo de la garganta del individuo, la cuerda de su cuello y el fósforo del cuerpo; pero yo conozco una mejor, la oración a Dios. Si Dios concede su Santo Espíritu a quien se lo pida, el Espíritu lo transforma interiormente, lo hace una nueva criatura, lo engendra de nuevo y las cosas viejas pasan. El pecado es perdonado, la conciencia se tranquiliza, el carácter se vuelve otro y el sentido de vivir se llena de alegre colorido. Quizás estas palabras lleguen a alguien, porque las digo como San Pablo al carcelero en Filipos cuando tenía su espada lista para suicidarse: “No te hagas ningún mal pues todos estamos aquí”. No te hagas ningún mal, hay alguna iglesia en alguna parte, un evangelio en algún púlpito, un Dios muy cerca de ti que te dice: “No te dañes ni dañes a otros, aquí estamos, ven, oremos por ti, por tu situación y por los espíritus que te acosan” Amén.

martes 1 de septiembre de 2009

Prostitución y Sodomía: No es discriminación, señores, es evangelización


1 Reyes 15.9-12

“Quitó del país los sodomitas”.


Dentro de las reformas sociales, y teológicas, que hizo el rey Asa fue expulsar del ejército y de la entera sociedad a los homosexuales. La palabra “sodomita” aquí significa “sagrado” “dedicado”, a la prostitución, licenciosa idolatría, sodomitas. Práctica pagana de adorar con el sexo a los dioses. No fue una reforma sola moral sino teológica porque incluyó a los cultos paganos y la destitución de Maaca como reina madre. No los apedreó ni los condenó a la horca, los envió al exilio. Tampoco decretó a favor de ellos alguna ley que les diera el privilegio social y matrimonial que tienen los heterosexuales. Una medida drástica e impensable en el día de hoy.

No hay que cristianamente llegar a ese extremo pero sí sustentar el mismo principio espiritual de no aceptarlos dentro del reino de los cielos como ellos son si no son lavados y limpiados con el Espíritu Santo, como cualquiera otro pecador (1Co. 6:9-11 ). Pablo tampoco lo hizo. No los bautizó porque el cambio de ellos fue posible por el Espíritu de Dios. Fue un milagro en el carácter de ellos como lo es en una pierna o un brazo muertos. Es que ellos sí querían cambiar, no pidieron heredar la vida eterna como eran. Una sociedad donde la sodomía como opción personal no se mira como un pecado y que se acepta completamente, donde no sólo viven dentro de ella muchos de ellos sino que pueden reclamar derechos y exigen que se les mire como hombres o mujeres normales; y cuando hay muchos cristianos que son de ese pensamiento, ¿están haciendo lo que es recto ante los ojos de Jehová? ¿No es esa filosofía pagana? La más mínima crítica que se les haga se toma como discriminación, como un juicio moral al cual el púlpito no tiene derecho, y no como un requisito teológico, de salvación.

Este mundo es cada vez más débil espiritual, teológica y moralmente. Y la iglesia, ¿qué posición toma para los sodomitas? Algunas hasta les ponen el hábito de obispos. Uno no oye socialmente ninguna condena, generalmente cuando se predica evangelismo eso apenas se menciona porque, dicen que no concuerda con el amor. El mensaje de casi la totalidad de la iglesia es de comprensión y con muy poco énfasis en el arrepentimiento, casi diciéndoles así “Dios te ama así como eres, te acepta así”. ¿Es eso cierto? No, es lo mismo que decírselo a un borracho o a un avaro o fornicario, una mentira propagandística con más consonancia social que evangélica. No se trata de hacer lo que hizo Aza, echar a sodomitas, lesbianas y prostitutas religiosas fuera del país, sino decirles con sincero amor que así no son aceptados por Dios en Cristo; pero tienen esperanza como los de Corinto.