martes 31 de marzo de 2009

Como quien dice: ¡Dios Cambia de Opinión!



“Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová” (Jer. 2: 2, 3).

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¿Has leído la historia de Israel en el desierto? Voy a recordarte un episodio de los muchos parecidos que tuvo.


“Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos”. (Num.14:11,12).


¿No ves cómo Dios estuvo a punto de extinguirlo por malvado? Tiempo me faltaría para recordar las faltas de Coré y como lo defendieron contra Moisés y lo acusaron de haber abierto la tierra para tragarlos, lo mismo que a Datán y Abiram, las quejas por el maná y la falta de carne, por agua, por todo. ¿Y no recuerdas como se ensoberbecieron en Baal-peor, en Mara, como hicieron el becerro de oro, como murmuraban por todos y de todos?

Cualquier historiador al leer esas cosas, esos libros históricos, se formaría una opinión bastante pobre de Israel; sin embargo, Dios recordando aquellos tiempos, habla como si hubieran sido tiempos mucho mejores de lo que fueron y habla de “la fidelidad de tu juventud”, o “la piedad” “la bondad” “la belleza” de tu juventud” “cuando andabas en pos de mí en el desierto”. ¿Es que no recuerda como quisieron volverse de en pos de él hacia Egipto? ¿Es que le ha fallado la memoria a Dios? ¿Es que mira las cosas como quiere mirarlas ahora? ¿Su opinión no es faltar a la realidad de los hechos? ¿No es eso falsear la historia? ¿Es mentira? ¡Dios nos libre! No, no es mentira, es verdad, aunque nos parezca lo contrario.

Es exactamente lo que pasa cuando un pecador es salvado y se usa tanta gracia, tanta misericordia con él, que la realidad humana de su vida, su realidad histórica es cambiada en la opinión de Dios. Y eso es lo que por medio de Jesucristo conocemos como justificación cuando se tiene por inocente a un culpable. Los efectos del perdón, las consecuencias del perdón, hacen que Dios sustente una opinión distinta a la “real”, y más aun, que esa opinión se extienda hacia su pasado. ¡Maravillas de la gracia de Dios!

Jesucristo como Justificador, Expiador y Abogado, por su propia sangre, como quien dice, cambia la opinión de Dios y siendo hijos de ira como los demás, nos justifica y nos tiene como hijos amados. La mala opinión de Dios persiste en los que no se arrepienten. Por eso podemos, como dijo el apóstol, gloriarnos en aquel otro hombre, el que está en Cristo, no en nosotros mismos.

Dios no sólo no tiene mala opinión de un pecador perdonado, sino que tiene buena opinión; lo malo que cometió ya no existe, mejor aún, nunca existió. Sus injusticias serán olvidadas. Vive una vida inocente ante Dios y todos los que te dañen serán culpables. Oh Dios que nuestra mejor época de fidelidad, piedad, amor y belleza espiritual esté en el presente y en el futuro, no atrás.

lunes 30 de marzo de 2009

Practiquen su teología, Sansones


Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás (2Pedro 1. 10).

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La juventud es una etapa preciosa para defender, con los cinco puntos del calvinismo en la mano, la verdad de Israel contra la mentira de los filisteos e ir por el mundo, de iglesia en iglesia, de micrófono en micrófono, de blog en blog, descabezando por ¡montones y montones! de errores, como Sansón con una quijada de asno en la mano y una copla en los labios:

Con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno maté a mil… herejías y equivocaciones” (Jueces 15:16).

Pero los Sansones de Jesucristo tienen que tener cuidado de su pacto con Dios o perderán las preciosas guedejas de su cabellera. Joven fui y he envejecido y he visto muchos héroes de Israel con el cabello corto y ciegos, moliendo en el molino de sus antiguos enemigos. Si el hijo de Manoa hubiera aplicado su teología a su vida romántica, hubiera tenido una historia más bonita, como quisiera que los de hoy la tuvieran.

1. Fíjate que Pedro usa la maravillosa doctrina de la elección en beneficio práctico de la iglesia, por lo cual les aconseja “haced firmes vuestra vocación y elección”. La elección no está en la Biblia como una teología sin provecho para la iglesia. Está puesta ahí por Dios para ayudarnos a ser mejores cristianos. El fin de la doctrina es hacer que los hombres vivan agradando a Dios en todo.

Todos los apóstoles enseñaron teología pero la aplicaron a la vida de la iglesia. En ese aspecto Pablo es la figura estelar. Pedro no brilla menos y al anciano Juan ninguna cosa le hacía latir el corazón más aprisa que cuando veía que sus hijos andaban en la verdad (3 Juan 1:14). Todos tenían algo de apologistas pero sin excepción aplicaban su teología a la oración, la alabanza, generosidad, pureza sexual, relaciones con el gobierno, los impuestos, etc. Lo único que se menciona sólo una vez en todo el NT, en Hebreos, es la ausencia de las reuniones. O sea la asistencia a los cultos.

La teología de ellos, por decirlo de algún modo, se aplicaba más a lo secular, quiero decir a vivir dentro de una generación mala y perversa, a ser luminares en el mundo, que a la vida eclesiástica. A todos, jóvenes y viejos les importaba tanto la pureza doctrinal como que su iglesia fuera una virgen pura. La novia de Jesucristo.

Lee a Pablo y verás que dijo “vestíos como escogidos de Dios, santos” (Col. 3:12), y nota que aplica la elección particular a la ética cristiana. La teología forma los cimientos de la vida cristiana; es la base de su estructura. Y si lees sobre la Nueva Jerusalén en Apocalipsis podrás ver que los cimientos de la ciudad son los nombres de los doce apóstoles (Apoc. 21:14), que es lo mismo que las enseñanzas de los doce apóstoles.

Y trasladando las fechas, quieren decir que no vivan los calvinistas de modo inferior a los arminianos porque si son superiores en teología también deben serlo en vida, o demeritan el privilegiado sistema teológico que han llegado a aprender.

2. Observa que la elección es aplicada al concepto de virilidad. Pilato dijo de Jesús “he aquí el hombre”. Un verdadero hombre, “el Hijo del Hombre”. Mientras más un hombre se parezca a Jesús “más” hombre será. El comportamiento ético de Jesús es lo que define la genuina humanidad, la auténtica hombría. La salvación no consiste en moralizar pero es altamente ética. Si la conversión a Cristo no es también ética ¿qué es? Una fe sin ética es muerta.

Si la elección no se refleja en una sensibilidad moral ¿qué otro cambio refleja la gloria de Dios? Cuando Pedro dice que todo lo que pertenece a la vida y la piedad nos ha sido dado por su divino poder quiere decir que toda la vida espiritual y toda virtud cristiana son el resultado del poder del Señor.

La cúspide de todas esas cualidades que se van añadiendo a una vida teológica la tiene el “amor” (v.7). El versículo menciona dos veces el amor fraternal (philadelphia), y una el amor (agapé), que suele usarse para referirse a Dios. No hay que añadir a las virtudes cristianas el amor “erótico” (eros) porque de ese hay bastante en nuestra naturaleza; no hay que añadir más sexo, lo que hay que hacer es aprender amar a los hermanos y hermanas sin que intervengan sentimientos sexuales; y el evangelio da el poder de eliminarlo decentemente del trato recíproco.

Vamos a hacer un poquitín de exégesis. Cualquiera otra interpretación que puedas darle a que nos llamó por su gloria y excelencia, la palabra griega es “areté” y significa en primer grado “virilidad” “valor” “virtud” “excelencia”. Dice Robertson que tiene un significado moral como en 1:5; 2:9. Como la palabra virilidad está por medio, y no la quiero adjudicar a Dios, me es cómodo pensar que tiene que ver con el predicador de ese evangelio.

Fíjate que lo primero que hay que añadir a la fe es “virtud” (v.5), que es la misma palabra que se tradujo en el v.5 “excelencia” y a la “gloria” de Dios; en una palabra, el evangelio produce una verdadera virilidad; el pecador se convierte en un verdadero ser humano, sea hombre o mujer, y su primaria incidencia dentro de su carácter pertenece al orden moral. De acuerdo a la unión de esas dos palabras lo que autentica la fe es el cambio moral. Y una nueva criatura surge con una auténtica virilidad que puede ser calificada como “excelencia”, es decir que no hay ninguna otra enseñanza que produzca un mejor hombre y una mejor mujer que el evangelio. Y sobre esa combinación teológica-moral se construye el “hombre nuevo en Cristo” y se forman los elegidos de Dios.

3. Por último el apóstol le llama a la vida cristianaelección” porque los cristianos son llamados “elegidos”; un término que de teológico por el uso vino a convertirse en eclesiástico; y sin negar su primaria procedencia, en su uso práctico y eclesiástico es que aquí se usa. La elección eterna no tenemos que hacerla firme porque eso ocurrió mucho antes que fueran llamados y transformados.

Y permitidme finalizar con una cariñosa exhortación que ayude a cuidar las lucientes melenas de esos sansones calvinistas, que combaten desde Dan hasta Beerseba con la quijada de las doctrinas de la gracia en sus manos matando montones de herejías. Añadan a esa pasión teológica y amor por la verdad, el amor por las almas perdidas, a ese odio por el error el aborrecimiento al pecado y vivan las aplicaciones teológicas que os ayuden a ser mejores adoradores de Dios, ya que si vuestra vida cristiana se cae, se regocijarán en Gad las hijas de los filisteos y se desplomará sobre vuestras cabezas el templo de vuestra teología.

sábado 28 de marzo de 2009

Pero Dios no estaba allí


¿No está Jehová entre nosotros? (Miq. 3:10, 11).

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No. Afirmaban que Dios estaba entre ellos porque tenían sacerdotes, sacrificios, un buen templo y la ley escrita. Tienen todo eso pero no están viviendo como agrada Dios; tienen instituciones sagradas pero los hombres que la administran viven impíamente; las ceremonias y los ritos que ellos ejecutan están contaminados por sus vidas que son más importantes que las piedras del templo, y que la sangre de la reconciliación de animales.

¿No recuerdas como Moisés quebró las dos tablas de la ley cuando bajó del monte y vio al pueblo entregado a la idolatría? Porque de nada le valía aquella piedra sagrada si la congregación no practicaba su contenido; tiene que haber correspondencia entre la vida de los ministros y la presencia de Dios.

La sangre corría en el templo, las alabanzas se entonaban, las ofrendas llegaban, el dinero se recaudaba, y la gente creía edificarse, sin embargo no era así; la “adoración” estaba lejos de haber sido verdadera adoración espiritual, el Espíritu Santo no había bendecido sus almas sino que la presencia del grupo, el tumulto, las voces de la gente y la imaginación de que se cumplía lo que agradaba a Dios provocaba éxtasis y emociones dentro de ellos y regresaban a casa como si hubiesen pasado un tiempo maravilloso en la presencia de Dios, pero Dios no estaba allí.

Dios está presente en su palabra; cuando su palabra es honrada no sólo en su estudio sino en la obediencia a ella. Lo que quiere Dios es vernos vivir, no sólo cantar y oír la palabra, ni apegados a sus ritos y ceremonias. Dios está entre nosotros si vivimos los mensajes que nos envía.

No queremos ser oidores olvidadizos sino hacedores de su palabra, queremos decir, te vimos desnudos y te cubrimos, enfermo y vinimos a ti, en la cárcel y te visitamos. Ninguna de esas cosas es ir al templo y leer la Escritura. Si un hermano no tiene para el mantenimiento de cada día no le diremos “iros y saciaos” porque es más bienaventurado dar que recibir. De ese modo Jehová estará entre nosotros.

viernes 27 de marzo de 2009

Una deplorable contradicción



Y a los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom
(Sofonías 1:5).

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También por Milcom. En el AT el Señor nos enseñó a jurar sólo por él (Dt. 6:13); el juramento formaba parte de la lealtad y devoción a su Nombre. El pueblo, posiblemente en tiempos de las reformas de Josías, se postraba ante todos los planetas y veneraban los signos de zodíaco, “y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos” (2 Re. 23:5). Parece que había mucho pueblo que no renunció completamente a la adoración del Dios único, Jehová, sino que la combinó con la religión de los amonitas y adoraban tanto al Señor como a Milcom; se postraban ante el Dios invisible y ante un ídolo en forma humana. (Lea 1 Reyes 18: 21, Oseas 4: 15 y Amós 5: 26).

Y en otro sentido son semejantes a los que tienen una lengua para Dios y otra para los demonios, profesan ser cristianos y viven como demonios, los que oran a Dios e invocan imágenes hechas a mano, aceptan el cristianismo y también las religiones africanas, o de sus ancestros, leen la Biblia y consultan el horóscopo y no les importa mezclar el cristianismo con filosofías orientales o griegas aunque Pablo llamó a esa mezcla un evangelio diferente y lo maldijo.

Una producción particular de cada uno, “a su manera”, algo hecho para los tiempos y la conveniencia, que toma de la Biblia y de la cultura, se adapta a las circunstancias, para flotar dentro de ellas y sobrevivir con los tiempos, sacándole provecho a esa adaptación y presunción de “mente abierta”. Y así quedan bien con Dios y con el Diablo, con Cristo y con Belial, enyugándolos a ambos juntos (2 Co. 6: 16), con la luz y con las tinieblas (1 Tes. 5: 5), y sirven a dos señores (Mt. 6: 24), sin aborrecer a ninguno ni amarlo tampoco. A esos ha de destruir el Señor.

Eran y son sincretistas, un tanto judíos y otro paganos, religiosamente híbridos. Tienen dos religiones, dos éticas y dos teologías, afirmaban por un lado la fe y por el otro las obras, por una parte los méritos y por el otro la gracia, la soberanía de Dios y el libre albedrío, creen en la perseverancia de los santos y niegan la predestinación, son arminianos y calvinistas, católicos y protestantes, espiritistas y cristianos, en fin, una deplorable contradicción.

martes 24 de marzo de 2009

Piénsalo dos veces antes de amputarte a Dios


Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal (Sofonías 1:12).

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¿Qué quiere decir con que “Jehová no hará ni bien ni mal”? Que no hay Dios ni providencia, que hay otras explicaciones, y lo dice por la seguridad con que viven, son ricos o de clase media, prósperos, tienen dinero, buena posición social, detentan el poder, pueden hacer lo que deseen, viven a gusto propio, y por ende son dueños de sus destinos. Todo funcionará como ellos quieran, saben dominar las cosas para que pasen como lo desean, se enseñorean como el sol sobre el día y como la luna sobre la noche, el ser humano es el único señor en toda la creación, y no existe para nada el señorío de la luz divina. No hay Dios. No hace falta Dios para vivir ni para explicar nada. No es ninguna respuesta. Por lo tanto queda excluido. (Ver Prov 30.8, 9).

Decían que Dios nada tenía que ver con la buena o mala suerte de una persona, que ni había providencia ni casualidad, y mejor la última que la primera. Ni abundancia o pobreza venían por alguna intervención divina sino por leyes gobernadas por la sociedad y por la habilidad y comportamiento humano. La salud y la enfermedad tampoco eran cosas en las cuales Dios intervendría, y que no había que darle gracias o solicitar su favor sanador porque yerbas y médicos para curar sobran sobre la tierra para tener que solicitar favores al lejano cielo. Y que de todos modos, habían aprendido que tales males son asuntos exclusivos de la higiene, la medicina y la nutrición. La paz o la guerra es problema del hombre, Dios no hace ni bien ni mal, es neutro. Son los hombres, la casualidad, los que gobiernan el mundo, no Dios; quien más se esfuerce y que tenga mejor suerte será quien gane.

Afirmaban que si había un Jehová era indiferente a todo. El no se mete en esas cosas porque son demasiado triviales o porque no les interesan; las ha puesto en manos humanas, las operan leyes físicas que hay que descubrir y manejar, o la ciencia de la conducta social, pero jamás algún Dios como ser personal porque eso no lo hay, y si lo hubo se fue y nos dejó solos (deístas). Ni el bien ni el mal proceden de Dios, y por supuesto, del diablo tampoco.

Esa confianza es exagerada y debiera ser más teológica; es en vano tratar de excluir a Dios de los asuntos mundiales, las consecuencias de nuestros actos nos obligan a considerar no excluirlo de nuestras explicaciones, la prosperidad nos hace echarlo afuera y luego nos damos cuenta que nos hace falta y comenzamos a llamarlo porque aunque hayamos descubierto cómo se curan los males cuando estamos sanos, el alma continúa llena de sobresaltos, presentimientos, y no encontramos un último significado en lo que somos y hacemos. No hay fatalidad más grande, ni abuso cometido contra uno mismo, que ser capaz de probarse que no hay un Dios en el mundo. Cuando un hombre logra convencerse que no hay Dios, se queda a oscuras, lo apaga todo, está terriblemente sólo, agónicamente solo y halló el modo de ser infinitamente infeliz, y pasará el resto de su vida queriendo romper su soledad, buscando su alma, muerta. Sólo tiene un destino delante: Llorar, llorar su descubrimiento y suicidarse. O el grande misterio de la piedad:
Dios fue manifestado en carne,
Justificado en el Espíritu,
Visto de los ángeles,
Predicado a los gentiles,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria.
(1Timoteo 3:16).

domingo 22 de marzo de 2009

¿Estás Molesto con Dios?


Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María (Miqueas 6:3-5).

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¿En qué te ha molestado Dios? ¿Por qué te has molestado con Dios si tu vida es una historia de sus misericordias y complacencia? Mira que por tres razones no debieras andar molesto con Dios.

(1) Tu redención. La liberación de tu esclavitud fue no por alguna revolución humana sino por el poder del Espíritu de Dios, con el poder de la religión.

(2) La misericordia de Dios al darte buenos guías, (que es una mejor palabra que líder), como Moisés, Aarón y María. Guías que son guiados por Dios, ¿qué más pudieras pedir? No toman el camino que ellos quieren, sino que siguen la columna de fuego del Espíritu cuando es de noche y la nube de gloria cuando andas de día, que os dan agua de vida, que os da pan del cielo, maná, alimento de ángeles, pan de nobles, no hay otro como él, nada fortalece más; sin embargo has protestado por él porque has preferido las viandas de la tierra y extrañas los melones y puerros de la esclavitud. ¿No ves que es Dios y no tú quien tiene más motivos para estar molesto?

(3) Ha tornado tu maldición en bendición; y esta es la cumbre misma de todo lo bueno que te ha pasado. Balac ha contratado a Balaán para maldecirte y sin embargo cada intento de maldición se ha tornado en un halago a las bellezas de la gracia que tienes, lo malo que te deseaban se ha vuelto bueno, la noche con que deseaban cubrirte se ha tornado día, y la muerte que te perseguía ya no te alcanzará porque cabalgas sobre la luz del día, ahora eres de otro reino, del reino de la vida y contra ti no hay mal agüeros (Números 23:23; 24:1). ¿Qué te ha hecho Dios que te ha molestado y le has sido infiel? Di la verdad, nada.

sábado 21 de marzo de 2009

Quizás populares pero livianos


“Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley” (Sofonías 3: 4).

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Quiere decir que son como “globos”, burbujas de aire, señores sin importancia. Y su falta de importancia, yendo desde afuera hacia dentro, se debe a la ausencia de santidad porque contaminaron el santuario. El Nuevo Testamento enseña sobre “el peso del pecado que nos asedia” y lleva abajo y hunde. Sin embargo en realidad si al pecador se pesa en balanza como dice el profeta Daniel, es hallado falto, es vanidad, menos que nada (Sal.62:9).

El peso de la gracia, la verdad, la fe, la sana doctrina, es distinto, sube y exalta, encumbra. Lo que realmente tiene peso es la gloria de Dios, porque Pablo la describe como sintiendo un eterno peso de gloria (2Co. 4: 17).

Estos sacerdotes y profetas no tenían ningún peso espiritual, ningún peso social y no dejarían ninguna perdurable huella en la historia. Eran pompas de jabón y globos llenos de aire. No edificaban con material sólido sino con paja, heno y hojarasca. No podían genuinamente hablar de mensajes de Dios porque la palabra profecía en hebreo significa carga. No podían decir nada de peso porque no eran santos y contaminaban el santuario con sus sacrificios ilegales. Gente sin importancia.

La palabra falsearon significa hacer violencia a la ley divina, o sea adulterar la leche espiritual por la cual los hombres crecen para salvación. Obligan los textos de la ley para que coincidan con las opiniones de ellos o de las gentes. Torturan los textos hasta que les sacan confesiones que de otro modo no dirían. La palabra también significa desechar maltratar o violar la ley. Lo que necesitan es un regreso a la honesta exégesis bíblica de donde sacarían los maravillosos temas de sus predicaciones que ayudarían a formar las grandes vidas cristianas que trascenderían con mucho las sombras de esta época.

El evangelio puro es lo que hace el ministerio relevante. Si el evangelio es relevante los ministros también son relevantes. La irrelevancia de muchos ministros hoy es porque sus predicaciones son irrelevantes, y son irrelevantes porque son intrascendentes, porque no son profundamente bíblicas y porque tratan de sanar la llaga de la sociedad con liviandad (Jer. 6:14; 8:11); se limitan a entretenerlos, a prestarles ayuda sicológica para que vivan mejor esta vida presente pero que tiene poco que ver con la piedad y la venidera, para la cual es la mayor parte de las promesas.

Los hacen reír o se sacuden la falta de importancia realizando obras sociales, que sin duda son buenas pero no transcienden las fronteras del humanismo. Los grandes temas acerca del pecado, la expiación, justificación, infierno, fe y arrepentimiento no los tratan porque son asuntos impopulares, de mal gusto y espantan la audiencia. Por lo tanto no son ministros importantes en la sociedad, quizás populares, pero livianos.

jueves 19 de marzo de 2009

Reducción a lo Absurdo


El que ayer era mi pueblo (Miq. 2:8).

(Si quieres oye el podcast de Eduardo en sujetosalaroca y después lee esto. O viceversa).


¿Cómo ayer, hace un tiempo, y hoy no? ¿Es que la salvación se pierde? Los que en otro tiempo eran fieles han muerto y ahora no hay quién busque a Dios. La nación fundada sobre bases bíblicas hoy es idólatra o secular. ¿Alguien puede tener fe y perderla completamente como si Jesús no orara para que ella no falte? (Luc.22:32). ¿La fe es un don reversible como si fuera de origen humano? (Ro.11:29; Efe.2:8) ¿Ella vence al mundo y después el mundo la vence? (1Jn.5:4-5).

¿Muere un hijo nacido de Dios y no de voluntad de hombre? (Jn.1:13). ¿El poder del pecado y la muerte es mayor que el de su resurrección que operó en ti cuando estabas muerto en pecados? (Efe.1:19-20). Dios nos justifica, nos absuelve, nos imputa la justicia de Cristo, acepta su sacrificio por nosotros ¿y después le defraudamos y nos quita todo eso? ¿Nos desviste del Señor Jesucristo? ¿Nos viste de gala y después nos re-viste de ropas viles? (Ro.13:14; Zac.3:4). ¿Se cansa de conducirnos al arrepentimiento? (Ro.2:4) ¿Pasamos por el tribunal de Dios, nuestro juez, dos veces, una para absolvernos y otra para condenarnos?

¿Todos, o algunos, los que el Padre les da los echa afuera? (Jn.6:37). ¿Te escribe en el libro de la vida en la eternidad y luego, desilusionado por tus pecados te borra en el tiempo? (Apc.13:8; 17:8). Te elige para la salvación desde antes de la fundación del mundo ¿y el libre albedrío hace nula esa eterna y bien pensada elección? (Efe.1:3-5).

Te predestina para aceptarte en el Amado (Jesucristo) ¿y después te rechaza y te dice “no ya no te acepto, me equivoqué contigo, ya no te recibo, hablé con el Amado y ambos nos retractamos de haberte aceptado? Si te elige para que seas santo y sin mancha delante de él ¿habrá manchas del mundo que te caigan encima que él no pueda limpiar con la sangre de su Hijo, con su Espíritu y su Palabra? ¿No es poderoso para quitarnos las manchas y guardarnos sin ellas para su reino? (Judas 1:24).

Te sentó con Cristo en los lugares celestiales y ¿después te dice: “eh, pecador, bájate de ahí”? (Efe.2:6). Te adoptó, ya eres hijo y coheredero con Cristo y como has pecado ¿entonces te dice: “has vivido perdidamente en esa provincia apartada, has gastado mis bienes con rameras y hueles a cerdo, no te abrazo ni te beso ni celebro tu regreso”? ¿Ese es tu Dios, el de la parábola del hijo pródigo? El que te dijo que perdonaras 70 veces siete a tu hermano ¿no podrá perdonarte 500 pecados a ti? Si el pecado abundó y sobreabundó la gracia ¿cuántos pecados podrás cometer que la gracia no sobreabunde? (Ro.5:20). Si ni uno solo ha resistido a su voluntad ¿tu libre albedrío sí? (Ro.918-19). Si te has ofrecido voluntariamente a él en el día de su poder ¿voluntariamente te dejará ir con el poder de tu pecado? (Sal.110.3). ¿No es suficiente para retenerte en la gracia?

Cristo me compró con su sangre y porque me enfrié y pequé ¿me vende al pecado? (Ro.7:14). Para creer que la salvación se puede perder habrá que tomar algunas bondadosas exhortaciones bíblicas y ciertos textos fuera de contextos e ir en contra de toda la Biblia y la razón. El que ayer era su pueblo, su pueblo es hoy, será su pueblo mañana y por la eternidad, porque Jesucristo lleno de gracia y de verdad (Jn.1:14) es el mismo hoy, mañana y por los siglos (He.13:8). Ser salvo ayer y hoy no es absurdo.

martes 17 de marzo de 2009

¡Ay de ti Hollywood que hasta el cielo eres levantada!



En ella se oye hablar de violencia y destrucción; continuamente hay enfermedad y heridas en mi presencia. Corrígete, oh Jerusalén, no sea que mi alma se aparte de ti; no sea que yo te convierta en desolación
(Jer.6:6-8).

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Si queremos que la sociedad permanezca no podemos echar a Dios de su seno ni sacar cobardemente las iglesias de ella. Tomemos consejo con aquellas sociedades y naciones que fueron exterminadas por el Señor. Él le advierte a su pueblo que si se pone igual que ellas correrán la misma extinción (Lev.20:22,23; 2Re.17:8). Si no hay palabra de Dios que contenga la maldad ésta se desbordará y al llegar a su colmo será exterminada (Ge.15:16).

Jerusalén, Corazín, Betsaida, Miami, Los Angeles, San Francisco y Nueva York, detengan la violencia, el vicio y el crimen, recojan las armas, limpien de corrupción el cuerpo policial, ordenen a los magistrados que busquen a los culpables y que los pongan detrás de las rejas, permitan que el evangelio de paz inunde las escuelas, publiquen con su ejemplo la restauración del altar familiar, que la religión prenda de nuevo por su valor en el corazón de la familia.

Reformen los tribunales, cambien sus jueces, castiguen a los abogados explotadores y mentirosos, capturen a los ladrones, recojan sus huellas, fíchenlos y deténganlos, envíenlos a la cárcel, curen las enfermedades morales de la población, dicten leyes morales, cierren las clínicas de abortos y suspéndale la licencia de doctor al que haga alguno clandestino, y reformen las leyes que autorizan la venta de pornografía y permiten a homosexuales adoptar bebés. Aunque tengan que reducir la libertad, es preferible para que recuperen la salud bíblica.

No importa que sea una nación o una ciudad, el juicio de Dios la alcanzará si desprecia los medios de gracia (Mt.11:21-23). ¡Ay de ti Capernaum, Corazín, Betsaida; San Francisco y Hollywood que hasta el cielo son levantadas por el celuloide, hasta el infierno bajarán si tienen la desgracia de tener iglesias que sólo piensan en crecer en número, convertir sus templos en luctuosos nichos donde son sepultadas, humanizando la sociedad pero éticamente desarraigadas o contaminadas por ella, donde se alegran sin sana doctrina, imaginando cambiar el mundo con cánticos hedonistas y sonrisas bobas, en feliz destierro, y donde no hay muchos cristianos que nos envíen saludos desde la casa de César!

lunes 16 de marzo de 2009

No se bautice para que su marido la ame más



Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril. Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido. Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón. Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví (Génesis 29:31-34).

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Dios sabía que Jacob no amaría más a Lea por sus nuevos hijos, con cada parto él no aumentaría su cariño por ella, pero sí por los hijos que ella le daba. Sin embargo, Lea tendría una razón cultural para no sentirse menos y compensar la falta de amor matrimonial. Se lanzó con su vientre a la conquista del amor de su esposo y no lo logró. Así fue dando a luz a los patriarcas, según el propósito de Dios, aun mejor que la satisfacción de sus sentimientos como mujer.

Si Lea hubiera sido una mujer realizada matrimonialmente no hubiera cooperado tanto con el propósito divino como lo hizo quizás pariendo muchos de los fundadores del pueblo de Israel. Si se hubiera realizado en el amor no habría sido tan creativa. La poderosa fuerza síquica de su insatisfacción ayudaba al plan general de Dios del cual ella formaba una porción.

A veces creemos que si Dios no nos hace felices en el matrimonio o de cualquiera otra manera no está cumpliendo sus promesas en nuestras vidas; que para ello tiene que hacernos personas dichosas. Que Lea se sintiera menospreciada (la palabra significa odiada) e inferior era el propósito de Dios, y no que se sintiera realizada y colmada de felicidad; gracias a esos sentimientos de inferioridad y falta de amor conyugal habría de dar continuos hijos. Si hubiera sido una artista en otro contexto cultural, habría concebido cuadros, si hubiera sido escritora habría imaginado libros, y devorado toneladas de literatura buscando la compensación de sus sentimientos y el balance de su personalidad. O la pírrica solución de divorciarse.

No debiéramos tener una felicidad mayor que hacer lo que Dios quiere, y no llorar tanto por amores imposibles o perdidos. De todos modos, para muchas mujeres como Lea, y también hombres, pudiera ser un decreto divino que vivan con ternuras vacantes puesto que Dios no está comprometido hacerlos felices con otra cosa que no sea con él mismo. No que para ser útil haya que ser infeliz, sino que se puede ser útil sin llegar a la felicidad. Lea tuvo un matrimonio equivocado, no fue su culpa, y nunca lo pudo remediar. Su esposo no la amaba suficiente por sus ojos delicados, ni por sus hijos, como a otra por su bello semblante. Si de soltera el hombre no la amó de casada tampoco aunque se hiciera una gran ponedora de hijos.

Si usted se vuelve cristiana y se bautiza para que su marido la ame más podría llevarse un gran fiasco. Tal vez sea mejor que en vez de mostrarle que lee a Moisés, Pedro, Pablo y a Juan Calvino, que se arregle más bonito, o se pinte los ojos con antimonio si él tiene el gusto de Acab, se haga un peinado ostentoso no para adorar a Dios sino porque al tipo le gustan los moños, se bañe siete veces en el Jordán si huele a tortillas y frijoles, y si tiene dinero compre un frasco de alabastro con nardo puro y écheselo. Si los 300 denarios que cuesta son suyos y no de él.

El amor no sólo entra por la cocina sino por los ojos. Y por la nariz. Es más un asunto de cara bonita y bien vestir que de piedad. ¿Le parece eso poco espiritual? La misión del evangelio no es que se enamoren los desamorados sino dar fe, arrepentimiento, perdón y esperanza. Salvación. Mire a ver si siendo mejor cristiana, él más la quiere. Si su ornato es del espíritu como dice Pedro, más posibilidad tendrá de ganarlo para Cristo pero no para que la quiera más. La admiración por la bondad, la piedad y la santidad nunca es amor erótico que es el buscaba como mujer Lea.

sábado 14 de marzo de 2009

¿Relax o Adoración?

También puso a los levitas en la casa de Jehová, con címbalos, liras y arpas, conforme al mandato de David, de Gad, vidente del rey, y del profeta Natán (2 Cro. 29:25-30).

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La música es una hermosura en la adoración. Necesitamos melodías con buena letra como un suplemento y expresión de la oración y de lo que inspire la predicación. En el texto vemos la música mezclada con los sacrificios en el templo. Esa reforma la introdujo David, no era un mandamiento de la ley de Moisés, no se prescribía allí. Claro, por divina influencia, con la aprobación de los profetas mencionados. Antes no había salmo ni cántico alguno; en un silencio total y solemnidad se sacrificaba por el pecado, por la paz y la reconciliación del hombre con Dios. Con Moisés el culto era serio y reposaba más sobre la verdad y el significado de las cosas que sobre la alabanza y el gozo. La palabra de Dios en emblemas, imágenes y símbolos era el fundamento principal. David fue quien mezcló la experiencia religiosa con la expiación. Su adoración personal en los campos la llevó al culto público e incitó a Israel a que adorara a Dios como él lo adoraba; sus salmos eran sus oraciones (Sal.72:20), con tristezas, dudas, iras, cóleras, gozos y exaltaciones.

No buscaba el gozo per se en su adoración, era un sacrificio de alabanza lo que ofrecía (Jonás 2:9; He.13:15). Todo estaba lejos de ser pasatiempo y relax. Los profetas aprobaron esta clase de adoración musical para el tiempo de los sacrificios, si se hacía como David, inspirando al pueblo a la piedad del “dulce cantor de Israel".

No hay que ponerle un veto a la moción de David, Gad, y Natán, para cantar en los cultos cristianos si ellos están de acuerdo que la preeminencia la ocupe la predicación y no el salterio hebreo. Y si no nos obligan a calcar sus salmos con su contexto y vocabulario dentro del nuestro, y nos dejan en libertad para inspirarnos en ellos, extraerles la palabra de Dios y llenarlos más con Cristo, sana doctrina y con experiencia cristiana.

jueves 12 de marzo de 2009

Gracia Preservadora


Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: no lo desperdicies, porque hay bendición en él, así haré yo por mi siervos que no lo destruiré todo (Isaías. 65: 8).

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Mira por qué se salva el racimo. Por la gracia preservadora que Dios ve. Se le llama bendición. Lo que ha preservado en buen estado al racimo es su bendición. Sino hubiera sufrido el contagio de los otros y estaría enfermo con idolatría, sensualidad, vicios, incredulidad. Ves que la gracia preservadora es la misma gracia salvadora; la que salva preserva, porque la salvación es de una punta a otra una obra de gracia. Dios nos preserva para su reino celestial (2Ti. 4:18). Nuestra fidelidad debe total tributo a la gracia perseverante. No caemos en tentación porque él nos guarda del mal. Hubiéramos sucumbidos si no fuera por su bendición. Se puede decir bien que estamos siendo salvados. La gracia preservadora es la evidencia más clara de la gracia salvadora, como el fruto lo es de la savia. La gracia preservadora te salva el testimonio para que seas santo, la fe para que venzas la incredulidad del mundo, la esperanza celestial y triunfes sobre el materialismo, la vida espiritual del pragmatismo moderno, la pureza del evangelio de las herejías, de creer otro evangelio, de falsos apóstoles de Cristo, inventados, de falsos profetas, de la carne y del diablo. Cuando dice no lo tires porque hay bendición quiere decir porque hay Espíritu Santo que es el tope de la bendición de Dios, no podemos aspirar a ninguna mayor que él (Lucas 11:3).

Fíjate que la bendición de Dios en el racimo no es fácilmente notabledivinamente vista, y eso es un consuelo cuando los hombres nos condenan. Por su juicio es que somos salvos no por la opinión de los otros. Es el ojo del Señor el que mira la bendición y detiene la mano y dice “no, ustedes no ven mi bendición en él pero yo sí, no lo echen”. No es el ideal cristiano que las virtudes de Cristo sólo las vean Dios y los ángeles, no los hombres a quienes deben llegar porque se dice “te bendeciré y serás de bendición”. Pide a Dios que tu vida sea como un racimo de Escol, que se necesitaron dos espías y un palo para transportarlo. Y sobre todo si en tu vida el trigo está mezclado con la cizaña, el fruto del Espíritu con las obras de la carne, pídele que sean ángeles muy escogidos los que vengan a recoger de ti los frutos del Señor, no sea que tiren con la carne lo que es del Espíritu, lo que es de la gracia con lo que es de la ley, lo de Jerusalén la celestial con lo de Jerusalén la terrenal, y con la incredulidad la escasa fe.

martes 10 de marzo de 2009

Vejez Relativa


Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer (Jos. 13: 1).

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Dios sabe cuándo su siervo es viejo. Le dijo tú eres ya viejo. Tenía unos 100 años. Dios sabe cuando hemos llegado a viejos porque nos ha visto ponernos viejos, dejar atrás la juventud, pasar la madurez y llegar a viejos. Y ¿cómo lo sabe? Porque nos ve viejos. Sabe el número de nuestros cabellos porque están todos contados (Mt. 10: 30), y los que se pusieron blancos, “no podéis poner blanco o negro ni un solo cabello” (Mt. 5: 36). A Dios no podemos correrle la fecha de nuestro nacimiento, y los años que hemos vivido y cómo los hemos vivido.

Si él nos declara viejos es que somos viejos y debemos admitir que lo somos cuando miramos nuestro rostro y cuerpo con los sinceros ojos de Dios, nuestras canas, arrugas y manchas puestas delante de un espejo que no miente; y las fotografías tampoco mienten, nos vamos dando cuenta que Dios tiene razón, hemos envejecido. Si Dios te dice “tú eres ya viejo”, tienes que reconocer que sí, que tiene razón, que ya eres viejo y no pretender que eres joven con menos años fingiendo ridículamente juventud con tantas evidencias que desmienten esas pretensiones, y que malamente las ocultan las cirugías, los tintes y las joyas, y ¿para qué si Dios mira como hermosura tu vejez (Pro. 20: 29); y aunque eres viejo estás coronado con nietos y honra? (Pro. 17:6).

No obstante nota cuándo le llama viejo, no cuando ha cumplido muchos años sino cuando no puede realizar los planes de Dios. Hasta ese momento Josué no se sentía viejo, no se miraba viejo porque tenía fuerzas para hacer lo mismo que años atrás. Hasta el momento en que Dios no te diga que no puedes servirlo de igual manera no te sientas viejo. Para Dios no son los cumpleaños los que indican el envejecimiento sino las fuerzas. Puedes haber cumplido pocos años y para Dios ser un viejo inútil porque no puede hacer nada contigo. Josué vivió unos diez años más y no se levantó otro como él entre los posibles jóvenes sustitutos. Quien nos pone viejos no son los años sino Dios. ¿Me consuelo, eh?

Juan 3:16 para calvinistas y arminianos



Mas a todos los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Jn.1:12-13; 3:16).

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Leí en un sermón de Spurgeon que si los elegidos para la salvación tuvieran una marca en la espalda él antes de hablarle de Cristo le alzaría la camisa y si no la tiene no le predicaría, pero como eso no existe y no sabemos a quienes ha escogido Dios y a quienes ha reprobado, hay que anunciarle a Cristo a “toda criatura” no a un grupo en particular; a “todo el mundo” como establece la Gran Comisión. Nuestra predicación de la gracia, dentro del formato calvinista de teología, debe ser anunciada con la amplitud de Jn.3:16 “para que todo aquel que en él cree no se pierda”.

Anunciamos el evangelio a un mundo de pecadores porque todos hasta ese momento, están “destituidos de la gloria de Dios”. Sean elegidos o no son pecadores. Aunque son “pocos los escogidos” tienen que ser “muchos los llamados” (Mt.22:14). Esa es sólo la porción de credibilidad que tiene el arminianismo, en el anuncio del evangelio, en la oferta a todos, no a específicos pecadores. Es sólo evangélico en la oferta no en su contenido y por lo tanto no debe formar parte del contenido teológico de educación de la iglesia ni aún del contenido de su evangelización. Anunciamos a todos “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”, sabemos que “no es de todos la fe” (2Te.3:2) y que creer es un don de Dios (Ef.2:8); y durante la predicación oramos por los oyentes porque es Dios quien “produce el querer como el hacer por su buena voluntad” (Flp.2:13); y es por eso que dice que no son engendrados de voluntad de carne, o sea, no puedes decir “te convertiré en cristiano” “creerás en Cristo ahora”. La salvación pertenece “al que está sentado en el trono y al Cordero” y a nadie más.

Si evangelizas diciendo “arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados” (Hch.3:19), sabes que es “su benignidad la que los guía al arrepentimiento” (Ro.2:4); y que es Dios quien concede a los gentiles “arrepentimiento para vida” (Hch.11:18; 17:30; 2 Ti.2: 25). Así los hermanos de teología arminiana predican sobre Juan 3:16, los calvinistas también, hasta que los primeros lleguen a aprender de los segundos “más exactamente el camino de Dios” (Hch.18:26) y cómo se explica afectiva y teológicamente Juan tres dieciséis.

domingo 8 de marzo de 2009

Calidad, hortelanos, calidad


Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego (Mt.7:19).

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No dice que todo árbol que de fruto no será cortado sino sólo el que de fruto bueno. Ese fruto sustancialmente es vida porque la repone, nutre a quien lo come. A Jesús se le llama “árbol de vida” y aunque da un fruto por mes, es suficiente (Apc.22: 2). Uno para enero, otro para febrero y así hasta diciembre. Todo el año tiene fruto, es cierto, pero con uno sólo alcanza para el mundo entero. En el árbol de la vida no hay desperdicios. En Jesús nada sobra, todo es útil. Hasta las hojas del árbol de la vida son útiles para sanar enfermedades. Son medicinales. Los árboles otoñales están incompletos, no tienen hojas ni flores y menos frutos. Es verdad que Jesús quiere que llevemos “mucho fruto” y seamos así sus discípulos, pero si no podemos dar mucho (como la mayoría de nosotros), sino uno cada mes, que sea ese solo bueno.

El maná que cayó de la gloria de Dios era tan nutritivo, con tantas proteínas, vitaminas y minerales, que el pueblo podía sustituir la carne por él, no necesitaba acompañarlo con otra comida y no sentía hambre sino hasta el siguiente día. La torta que el ángel coció para el profeta fue tan alimenticia que caminó cuarenta días sin comer nada más (1Re.19: 6-8), hasta que llegó al monte de Dios. El aceite que la viuda de un profeta vendió era de tanta calidad que hizo con su venta mucho dinero para pagar sus deudas y le sobró para seguir viendo (2Re.4:1-7).

Muchos no se dan cuenta que el Espíritu insiste en la calidad de las obras. Nosotros ponemos el aprecio en el tamaño y la abundancia pero apenas miramos su calidad, y ahí está su valor. Mejoremos lo que hacemos porque lo que tiene calidad es lo que dura y lo que resista los sufrimientos y deterioros del tiempo será lo que forme parte definitiva del reino de los cielos y por lo cual hemos de recibir recompensa. Es decir, lo bueno: oro y plata (1Co.3:12-15). Y el oro que Jesús vende es refinado en fuego, el mejor de los mejores. Calidad hortelanos, calidad .

viernes 6 de marzo de 2009

Tweety y la Antropología de Salomón


Defunción de un pájaro

Tweety (Piolín) la amarilla pajarita favorita de mi esposa, la madre de todas las pequeñas cacatúas (cockatiel) que hemos criado, expiró ayer a sus trece años y murió casi en las manos de mi mujer. La pajarilla que estornudaba sus resfríos y roncaba en su hombro. No estuvo enferma. Arribó a su límite y se fue. Walky la ha llorado. El esposo la llama constantemente y vuela de un sitio a otro esperando que aparezca, en vano. Pasó la noche muerta en un lugar aparte y al amanecer, lunes, estaba apenas rígida, no como otras mascotas a las que he dado sepultura, como si fueran de madera, dura. Tweety amaba su hogar, su esposo Brian, su jaula, su dueña o mejor dicho mamá, y amaba la vida. Tal vez por eso quiso morirse y que pareciera estar viva porque lo que más detestaba no era la extinción que le esperaba sino lo fea que es la muerte. Walky buscó en vano alguna pequeña caja que le sirviera de ataúd. La envolví en una hoja de papel toalla y luego en una bolsa de plástico, y la sepulté debajo de un árbol junto a Casi, un “casi” pato, de quien vi su bolsa cuando excavé. Cubrí la abertura con tierra, hojas secas y dos lozas blancas como lápidas, sin inscripciones. Cada día al amanecer Walky le daba un beso al sacarla de la jaula y al devolverla; sumando un total aproximado en los trece años, de 8760 besitos que en su pico y plumas se llevó la muerta. Enterré todos aquellos besos, los tapé con tierra, sin verlos, recordándolos. Dice Salomón que Tweety no va a resucitar jamás porque no tuvo alma, ni duerme en el sepulcro, se esfumó.



Tweety y la Antropología de Salomón


“Yo dije en mi corazón, con respecto a los hijos del hombre, que Dios los ha probado para que vean que ellos de por sí son animales. Porque lo que ocurre con los hijos del hombre y lo que ocurre con los animales es lo mismo: Como es la muerte de éstos, así es la muerte de aquéllos. Todos tienen un mismo aliento; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad. Todo va al mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe si el espíritu del hombre sube arriba, y si el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?” (Eclesiastés 3:18-21)


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Sin quererlo Salomón tiene sus discípulos en este siglo que creen que Dios habló en este pasaje para instruirlos sobre la composición del ser humano, que no excede en nada a las bestias. Estos son los seguidores de Rusell, de Helen White y los evolucionistas darwinianos. Todos afirman que el hombre no tiene alma que sobreviva a la muerte.

Salomón no está hablando de la inexistencia del alma sino de la vida y la muerte; la antropología del Predicador contrasta con la esperanza cristiana por la melancolía y pesimismo que el libro destila. No piense usted encontrar la esperanza evangélica en el Eclesiastés; la resurrección de los muertos se desconoce y hay poco que se pueda usar como supervivencia del alma. Fue escrito en tiempos de la apostasía del autor, o un poco después, y el vacío que siente es profundo. Como la revelación de Dios es progresiva, Eclesiastés está teológicamente por debajo de todos los libros del NT. En general el NT sabe más que el AT.

Si fuera cierto que no tenemos alma entonces el cielo está casi vacío. Tomar sus palabras y decir: la Biblia niega la existencia del alma, cuando nos morimos todo se reduce a polvo, el cuerpo y el alma, y ella no es más que la vida que con la muerte desaparece, y nada sube arriba y nada va más abajo del sepulcro, ahí se queda todo, nos desintegramos completamente y dormimos en polvo y nada, hasta la resurrección cuando Cristo pronuncie nuestros nombres y las partículas de tierra se junten y volvamos a la vida con un cuerpo glorioso e inmortal.

Mientras tanto nada hay, en el cielo solo están los ángeles, Dios y tres seres humanos, Enoc, Elías y Jesús. No hay nadie más, todo el otro espacio está vacío. Están desocupadas las muchas moradas de la casa del Padre. Ningún santo disfruta de nada ni los ángeles llevaron el alma de nadie a ninguna parte. No sabremos de la gloria hasta que no volvamos a vivir. Tenemos que esperar nuestra resurrección para ver a Dios nuestro Salvador. Morimos como las bestias y no tenemos más aliento que un chancho ni más alma que un galgo.

¿Eso es lo que usted cree que nos enseña Salomón? No, pero si lo enseñara, sin que haya contradicción, hay otros que recibieron más luz divina que él sobre este tema.

(1) Jacob, por ejemplo, aunque vivió antes que Salomón no habla de forma tan desdichada como este sabio, ni estaba tan apesadumbrado con la muerte como Salomón lo estuvo. En su lecho mortuorio halló fuerzas para incorporarse en su cama y bendecir a todos sus hijos y pedirle a José que llevara su cadáver de regreso a Canaán y lo enterrara junto a sus padres porque quería ser unido a su pueblo, no precisamente a otros cadáveres sino a la “región de los muertos” (Ge.25:8,17); lo mismo que Aarón empinado y solitario paraje (Ge.32:50). El pensamiento del AT sobre el Seol es difuso pero tiene alguna seguridad que el pueblo que partió al más allá es el suyo y que dicho lugar abarca alguna forma de existencia tras la muerte. Por eso no grita, no se desespera y con calma recoge sus pies y expira (Ge.49:29,33). Moisés y Aarón mueren del mismo modo, tranquilos, satisfechos, y son recogidos por Dios. La muerte para ellos fue un beso, no una mordida que les arrebataba la única existencia disponible. El NT sabe más que Salomón.

(2) Pedro, Jacobo y Juan. Vieron a Moisés cientos de años después de muerto. Y no una momia. ¿Qué parte de Moisés estuvo en el monte de la transfiguración con Jesús si no fue su alma, porque el cuerpo lo enterró Dios? (Mt.17:3,4). ¿No creerían estos tres en la existencia del alma cuando vieron a Moisés? La visión no fue una película que vieran, sino que los celestiales personajes eran tan reales que quisieron hacerles tiendas para que se hospedaran.

Si usted es de la escuela de Salomón hay otros que prefieren sentarse con los discípulos a los pies de Jesús y oírle sobre una esperanza más amplia. Los apóstoles de Cristo aprendieron “más que Salomón” con Jesús (Mt.12:42), y pudieron en sus cárceles y hogueras sonreír.

(3) Pablo habló de la muerte como un suceso que lo llevaría de inmediato a estar con Cristo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Pero si el vivir en la carne me sirve para una obra fructífera, ¿cuál escogeré? No lo sé. Me siento presionado por ambas partes. Tengo el deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedarme en la carne es más necesario por causa de vosotros. Pues, convencido de esto, sé que me quedaré y que aún permaneceré con todos vosotros para vuestro desarrollo y gozo en la fe” (Flp.1:21-25).

Y enseñó que la muerte vestiría su alma y cuerpo de una habitación celestial: “Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, esta tienda temporal, se deshace, tenemos un edificio de parte de Dios, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Pues en esta tienda gemimos deseando ser sobrevestidos de nuestra habitación celestial; y aunque habremos de ser desvestidos, no seremos hallados desnudos. Porque los que estamos en esta tienda gemimos agobiados, porque no quisiéramos ser desvestidos, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

Pues el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado la garantía del Espíritu. Así vivimos, confiando siempre y comprendiendo que durante nuestra estancia en el cuerpo peregrinamos ausentes del Señor. Porque andamos por fe, no por vista. Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor. Por lo tanto, estemos presentes o ausentes, nuestro anhelo es serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo” (2 Co.5:1-10). Con medio ojo usted puede leer que creía que tenía un alma que habitaba en su cuerpo.

(4) Y Pedro con la misma antropología que Pablo cuando le llegaba la hora de irse de este mundo habla de su muerte como una partida, un viaje que se da hacia Dios: “Pero considero justo estimularos la memoria entre tanto que estoy en esta mi morada temporal. Pues como sé que dentro de poco tengo que dejar mi frágil morada, como me lo ha declarado nuestro Señor Jesucristo, también procuraré con empeño que, después de mi partida, vosotros podáis tener memoria de estas cosas en todo momento” (2 Pe.1:13-15).

La negación de la inmortalidad del alma contraviene el testimonio cristiano. ¿Todavía no ha aprendido que la revelación divina es progresiva y que el NT sabe más de nosotros que el AT? No trate de ir a la palabra hebrea ruash, a la psiché griega, a “demostrar” que Adán fue un “alma” viviente, o sea un “ser” viviente, que el hombre va al polvo y todo se acabó, que no hay nada más.

Comoquiera que usted elucubre sobre esas palabras, yo tengo hechos, en esperanza apostólica, que los autores del NT no eran tan pesimistas como Salomón ni se igualaban con el buey que trilla no con el gorrión que cae a tierra. No ayuda mucho esa antropología salomónica y darwiniana a la ética cristiana porque los que piensan que no somos más que los animales podrían vivir despreocupados de las consecuencias eternas de sus actos y adoptar el antiguo proverbio repetido por los epicúreos que “comamos y bebamos que mañana moriremos” (Isa.22:13; Hch.15:32).

Negar el alma y el infierno concede un respiro a los inconversos y los libera de la necesidad del arrepentimiento y de convertirse a Cristo para evitar ser juzgados por sus malas obras (2Co.5:10). Provee una alternativa engañosa al mundo para que escoja los placeres y pierda temor del juicio final. Jesús dijo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien temed a aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo en el infierno” (Mt.10:28).

Pida la baja en la escuela de Salomón, un poco más atrasada que la de Pablo, Pedro y Jesús que ofrecen una antropología más completa y una esperanza viva y sonriente, y enseñan a sus discípulos a comer y beber para la gloria de Dios y no a decir que “vanidad de vanidades, todo es vanidad”. No se engañe, tiene usted más que la bestia, y una conciencia estampada en su alma que la identifica para la resurrección y el juicio.

Jesucristo no murió por Tweety sino por hombres, porque no tuvo alma, no puso Jehová “eternidad en el corazón” de ella. La pequeña cacatúa no está en el hades en tormentos, ni se la come el gusano que nunca muere ni la quema el fuego que no se apaga. No fue arrebatada hasta el tercer cielo, “en el cuerpo o fuera del cuerpo”. Jesús no le dijo “hoy estrás conmigo en el paraíso”. Esas promesas son para los que tienen una mejor antropología y mueren diciendo: “Señor Jesús recibe mi espíritu”. (Hch.7:59; Luc.23:46).

Epílogo

Pobre cristiano que duda, para creer en la existencia del alma como cualquiera otra doctrina bíblica necesita que Dios se la revele. Está en la Biblia. Pero no me refiero a eso. Sino a que se la revele a usted. Se la pueden explicar pero por más que quiera creerla no alcanzará tener confianza y morir en ella a menos que esa seguridad provenga del Espíritu Santo. La fe es un don de Dios. Ponga a un lado mi escrito y ore. Aunque haya logrado convencerlo, Dios lo quiera, eso no es todo. Como no depende del que quiere sino de quien Dios tiene misericordia, implore para alcanzar lo que ya otros mentores han alcanzado, una esperanza más bonita y abundante que la que tuvo su melancólico preceptor Salomón. Amén.

miércoles 4 de marzo de 2009

Entre ángeles y fieras

Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían (Mr.1:13).

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¿Cómo podrían esos ángeles servirle? No dice que estaban cantando para alegrarlo porque no estaba triste ni para cocerle una torta como a Elías. ¿Cómo le servían? Acompañándolo, estando con él. ¿Cerrando las bocas de los animales? No. Aquellos animales, osos, hienas, chacales, leopardos, sentían que había una sombra llena de amor en el desierto y fueron a echarse debajo de ella. Presentían la furia de un nuevo diluvio y mansamente fueron al Arca de Salvación junto a uno mayor que Noé y Daniel, que estaba de rodillas orando.

Estaban a disposición de Jesús aunque no hicieran nada. Jesús puede tapar las bocas de los leones si quisiera, pensarían los mártires en el circo romano. Jesús entre fieras y ángeles. Llevarían esta estampa cuando lucharan con salvajes seres humanos (Co.15: 32), o predicaran a hombres que se comportan como animales irracionales (Judas 1:10).

De nuevo ¿qué “pintan” estos ángeles en ese cuadro? ¿Adorno? No, tienen su función. Estar allí. Hacerles compañía. ¿Nada más? Sí. Y ¿no es eso suficiente? A veces sí. Hay momentos de algunas personas que lo único que podemos hacer es estar callados y acompañarlas. Eso es todo lo que necesitan. Estos tienen la misma función que el ángel que lo fortaleció en el huerto. No le pasó la mano por sus cabellos ni le secó el sudor de sangre en su perlada frente. La compañía es simpatía. Los tres apóstoles quisieron quedarse en el monte de la transfiguración solamente para mirarlo y oírlo (Mt.17: 4). María estaba sentada a los pies de Jesús oyendo la Palabra mientras su hermana Marta cocinaba, y Jesús no la descalificó sino dijo que había tomado la buena parte. Todo esto es servir a Jesús. Cocer alimentos para él, cargar agua para un milagro, prestar un pollino, y también sentarse donde él está sentado, oírlo o mirarlo.

Supongo que el primer anhelo de los ángeles no es ejecutar los deseos de Dios sino mirarlo (1Pe.1:12). Se puede decir que el Señor escoge para que le sirvan dentro de los que tiene cerca mirándolo, oyéndolo, estando con él. Le complace más que estemos mirando al Invisible que trabajando para el Invisible, o sea, estar a su lado antes que salir a predicar (Mr.3:14). En ese orden.

Si Jesús hubiera querido agua del pozo de Belén, hubieran volado hasta allí a cualquier costo, si a alguno de ellos le hubiera dicho que tomara una escoba y buscara la moneda perdida, lo hubiera hecho con gusto. Si deseaba que un par de ellos salieran en búsqueda de la oveja descarriada, todos se habrían ofrecido. Tal vez tenga un mínimo significado el hecho que estamos sentados en los lugares celestiales (Ef.2: 6) y que al llegar al reino de los cielos estemos entrando en su reposo (He.4: 3-5) a descansar (Apc.14: 3).

Es cierto que eso implica que hemos trabajado mucho, como dice Pablo, pero el trabajo no es la meta sino el reposo. Sin que yo salude la indolencia, hoy estaremos como los ángeles, sentados sobre la piedra de su resurrección, esperando órdenes y dispuestos para el servicio.

lunes 2 de marzo de 2009

No te jubiles sin necesidad

Esta es la ley del nazareo el tiempo que se cumpliere su nazareato... (Num.6:1-21).

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Si quieres instruirte en la consagración vocacional para Dios, lee todo el capítulo, con énfasis especial sobre la partida de un nazareo de su oficio. Cuando lo hayas leído notarás que era más fácil entrar al nazareato que salirse de él. Concluir era más complicado ceremonialmente y debía hacerlo santamente, ofreciendo víctimas por expiación, holocaustos, etc. ¿Por qué?, tal vez por dos razones:

La primera, porque aunque haya estado consagrado a Dios no había ejercido perfectamente su consagración y por esa razón debía poner en orden todo, ofreciendo por sus pecados vocacionales un cordero por expiación (v.14). Había ido dejando imperceptiblemente pecados en el ejercicio de su función, no vistos por nadie más en su ejecución santa, olvidados aun por él mismo, pero que no lo habían invalidado en su función pero no le permitieron alcanzar un clímax en su vida espiritual, se había quedado corto en las expectativas que Dios había puesto en él. Sólo Dios conocía cómo había transcurrido su nazareato y ahora le pedía que expiara aquellas culpas que le había soportado sin echarlo de su voto.

El nazareo podría decir “he terminado bien”, "cumplí el tiempo que me propuse, el que por ley debía estar", sí, pero no ejerció su función como hubiera sido menester que lo hiciera. No se había santificado en espíritu como tuvo oportunidad. Debía darle gracias al Señor porque le permitió concluir habiendo tenido razones para desemplearlo años ha. El permanece fiel aunque seamos infieles.

La segunda, porque aunque el nazareo cumpliera su ministerio imperfectamente, el Señor apetece que se quede y por eso dilata, complica, y se pacifica porque deja el nazareato. El Señor hubiera querido que se prolongase su consagración unos años más. No quería dejarlo ir, no deseaba que volviera a la vida normal, que sin necesidad se jubile de su nazareato.

¿Por qué habrás de concluir si la salud te permite continuar, si ahora tus talentos están más maduros y eres diez veces mejor que cuando comenzaste? Si Dios no te jubila, no te despidas de su servicio, aunque no tengas deudas.

domingo 1 de marzo de 2009

Mil Veces


!Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido! (Dt.1:11).

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Muy bien, Dios haga mil veces más grande su iglesia. Todo buen pastor sabe que es Jehová quien hace crecer la iglesia y ora por ella. El diablo no quisiera verla crecer y si pudiera ordenaría a las parteras que asfixien a los bebitos. ¿Hay algo malo en que el siervo de Dios vea que la palabra de Dios corre y es glorificada? Por supuesto que no. Una iglesia saludable, crece. Si está bien nutrida tiene que crecer, pero el crecimiento lo da Dios, (1Co.3:6,7). Apolo, Pedro y Pablo son los colaboradores. Y ¿qué es el evangelismo sino eso, plantar y regar? ¿Plantar y regar qué? La simiente de la Palabra de Dios (1Pe.1:23). Bendice tus iglesias Señor y que cada siervo tuyo note que tu pueblo bajo su cuidado se multiplica.

Pero sólo un hombre que toma para sí esa honra (He.5: 4), desea algo más que números, también ora para que su iglesia sea mil veces más santa, mil veces más obediente a Dios, mil veces mejor que los pueblos por dentro de los cuales ella peregrina, porque si los hijos de Israel cohabitan con las amonitas ¿no serán ambos una sola carne y adorarán a Moloc? Y si se unen en yugo desigual con las hijas de Moab no terminarán adorando al abominable ídolo Quemos? El pueblo de Dios es llamado a ser santo y vivir diferente a los otros pueblos, un pueblo peculiar y único.

Un pueblo que sea amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios. El verdadero siervo de Dios no sacrifica la pureza de su iglesia a su crecimiento. Ojalá Señor, tu iglesia sea mil veces más santa que lo que es hoy, que crezca en número menos pero más en semejanza con tu Hijo Amado. Oh Señor, qué grande es esa aspiración, mil, diez veces un centenar de santidad, que ore mil veces más de lo que hoy ora, que escudriñe la Escritura mil veces más, que te ame a ti y al prójimo mil veces más.

Un hombre como Moisés desea que el pueblo del Señor sea mil veces más fiel. Que sean pocos los que como Coré se rebelen contra el ministerio, que sean pocos los que adoren al becerro de oro y caigan postrados ante el dinero, que sea mínima la cantidad de los que recuerden las cebollas, puerros y ajos de Egipto y deseen regresar allá, que casi nadie desee cosa mala y que no sean los más que caigan postrados en el desierto sino los menos con los cuales Dios se agrade (1Co. 10: 5). Y que ese mismo pueblo tenga a su ministro como un hombre mil y una veces probado fiel.