Aun las cosas inanimadas como la flauta o el arpa, cuando producen sonido, si no hacen clara distinción de tonos, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o se tañe con el arpa? También, si la trompeta produce un sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla? Así también vosotros, si mediante la lengua no producís palabras comprensibles, ¿cómo se entenderá lo que se dice? Hay, por ejemplo, tanta diversidad de idiomas en el mundo; y ninguno carece de significado. Por eso, si yo desconozco el significado del idioma, seré como extranjero al que habla, y el que habla será como extranjero para mí. (1Corintios 14.6-25).
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1. Si usted lee la Biblia comparando lo espiritual a lo espiritual, notará que en su argumentación el apóstol compara el don de lenguas a la música, a ordenados sonidos musicales dados por la flauta, el arpa y la trompeta.
Y por supuesto si es música eso implica una organización de sonidos agradables opuesto a lo que llamaríamos ruido. La Real academia de la Lengua Española define la música como “melodía, ritmo y armonía combinados” “sucesión de sonidos modulados para recrear el oído”. Si el flautista toca su canción, o el de la cítara la suya, los oyentes reconocen la música y pueden cantarla, silbarla o bailarla, no así si fuera bulla. Esos hermosos sonidos implican una inteligente y elaborada estructura musical contrario a lo que se oiría si no ocupan su propio lugar en lo que hoy llamamos pentagrama, siendo“sonidos inciertos” (14:8).
Se llama melodía a una organización musical en diferentes líneas no a sonidos disparejos, disonantes y neurasténicos. Note que en la mente de Pablo hay íntima similitud entre lo que dice de la música y lo que escribe sobre el don de lenguas en Corinto. Si compara el don de lenguas con la música, hay que esperar que esté pensando que ese don debe tener como ella una estructura. Veamos eso.
2. En estos tiempos para mí la evidencia mayor del bautismo del Espíritu Santo no es que una persona hable en lenguas sino la santidad de su vida.
El secularismo estadounidense se ha interesado por este fenómeno espiritual. Leí en alguna parte hace años que un departamento de estudios lingüísticos del gobierno de Estados Unidos ordenó investigar el fenómeno carismático de las lenguas y grabó miles de ellas encontrando que no se correspondían con ninguno de los más de seis mil idiomas y dialectos que hay en el mundo y ni siquiera con lenguas muertas, y sobre todo que no contenían la estructura de idiomas.
Mi renuencia a recibir las que he oído no es lo que dijeron los norteamericanos, ni tampoco que no sean bautistas, reformadas o calvinistas sino que los trocitos que articulan (nunca es un sermón completo ni un diálogo) me suenan menos auténticas que las originales y temo que se traten de supercherías. Entonces lo que está en orden no es saber si Dios retiró ese don o lo concede sino si las que hablan son reales o un colosal y monumental fraude.
Usted puede estar seguro, que uno sabe que una persona es o no cristiana, no por el divino don de las lenguas sino por la santidad de su vida y eso sí impacta a los incrédulos. ¿Cómo puedo creer en la autenticidad de una lengua extraña si el comportamiento del bilingüe es más extraño todavía?
3. Fíjese en qué pensaba Pablo cuando escribe sobre el don de lenguas
El apóstol dice que hay muchas clases de idiomas en el mundo (14:10). La palabra que usa significa sonido o voz, y la versión siria dice idiomas, por implicación. Por favor lea 14:21, junto con la referencia a Isaías 28:11-12, y observe que está citando los sonidos de labios de los caldeos, los medos y los persas, el idioma persa, el medo y el caldeo. La referencia bíblica que busca Pablo es de idiomas. Eso obliga a pensar que Pablo halló equivalencia entre estos idiomas y las lenguas de los corintios. A mi entender lo que hablaban los corintios, sin sospechar de algún escandaloso mimetismo, lo mismo que hablaron otros hermanos en el libro de Hechos, eran idiomas, tenían la estructura de un idioma desconocido para el que hablaba. No podían ser “sonidos inciertos”.
Con respecto a lo que dice en el v.18 que habla más lenguas que todos ellos, le invitaré a que comparta su disgusto conmigo también con otro autor, “el apóstol le dice eso para que no piensen que menosprecia el don de lenguas: ni quiere humillarlos o persuadirlos a que no lo tengan, o mostrarle envidia como si no lo poseyera también, porque tiene este don en una forma muy eminente, y algunas veces lo usaba cuando las circunstancias lo demandaban, podía hablar más lenguas que cualquiera de ellos y con más frecuencia. Y esto por la ocasión que tenía para viajar mucho en otros países donde desconocía la lengua y tenía que predicarles el evangelio; de esto hace mención no para enorgullecerse sino para darle gracias a Dios y reconocer que él es el autor de este don” (John Gill. Comentario a 1Corintios; fue predecesor de Spurgeon). (Énfasis mío). Si no son idiomas ¿qué son? ¿Qué música es esa?
4. Ahora bien, si usted habla en lenguas verdaderas le suplico que ponga su don al servicio de La Gran Comisión.
Las lenguas en el NT tuvieron varios usos pero el mejor de todos fue testificar en su propio idioma a los incrédulos. Yo sé que hay quienes afirman que han oído hablar en múltiples idiomas en el templo. Pudiera ser. Aun así, si fueron idiomas fue un desperdicio si no lo hablaron enfrente a nacionalidades que los entendieran. Y si todos hablan una misma lengua ¿qué sentido tiene que Dios traiga un mensaje en otra diferente si cuando él se comunicó con los hombres siempre lo hizo en el idioma de ellos? A veces la interpretación de esas lenguas se convierte en un sustituto de la exégesis bíblica.
Por otra parte, en cuanto a los corintios ¿lo usaron como Pablo porque estuvieron predicando desde el Ponto hasta Ilírico, les hablaron a los cretenses y romanos? No leí eso. Lo que hicieron fue traer confusión en los cultos. Las lenguas serían muy útiles para evangelizar a los moscovitas, los mandarines, o para meter en cinturas y pacificar a los vascos en su milenaria lengua. Los corintios hablaban en lenguas en sus cultos, ¡Pablo nunca!, y generalmente conocía los idiomas más hablados en el imperio, hebreo, griego y latín. Pero para los bárbaros y los escitas, el Dios bendito le daba los idiomas. El mejor uso que encontró a las lenguas fue el que le dieron los apóstoles en Pentecostés, para predicar.
Hay otros casos donde se manifestó el don de lenguas y sin embargo se omite la predicación en otros idiomas pero no el hecho que fueran lenguajes con estructura lingüística. Los efesios conjuntamente con las lenguas “profetizaban” o sea predicaban, sea en el griego común o en algún dialecto del Asia Menor. Ambos exigen que las lenguas sean idiomas (Hch.19:6). Y en cuanto a las amistades de Cornelio (10:46), la construcción de la frase “hablaban en lenguas y magnificaban a Dios” es tan suave y corrida que la mejor suposición es que las alabanzas a Dios se hicieron en lenguas y por supuesto con palabras extrañas que tenían sentidos. O sea, idiomas.
En aquel entonces rara vez entraba un incrédulo a una reunión cristiana. El don de lenguas en una reunión de la iglesia está tolerado (es una concesión paulina) pero fuera de su sitio. Su uso para edificación del creyente es secundario, si es que alguien se edifica con lo que no entiende.
Sería muy lindo ver a los hermanos carismáticos bajando al barrio chino y predicándoles el evangelio en chino, o yendo a Hong Kong a los japoneses, o en Corea del Norte a los coreanos. Abriendo misiones allí y plantando milagrosas iglesias en las calles y plazas en ultramar. Oh señores, allí, no dentro de un templo. ¡Qué belleza, el don de lenguas usado para ir por el mundo y predicar el evangelio a toda criatura!
Conclusión
Si los corintios hablaban en lenguas, entonces hablaban en diferentes idiomas. Podían tener conversaciones y mantener instructivos diálogos. Si las suyas, hermano, son como aquellas entonces son verdaderas, y no balbuceos ni sonidos guturales sin significado alguno. Las lenguas genuinas tienen palabras desconocidas. Tienen oraciones desconocidas y por lo tanto tienen verbos, predicados, adjetivos, adverbios, vocales (exceptuando algunos), consonantes o sea, tienen la composición y estructura de un idioma que se puede escribir y por supuesto hablar y traducir aunque sean tres palabras “ mene, mene, tekel, uparsin”, vocablos no celestiales sino humanos, sacados de un viejo idioma semítico caldeo.